La tierra da vueltas al sol (El cumpleaños de Cronopio)

La tierra da vueltas al sol. Cumpleaños Montessori

Después de cada cumple de Cronopio me he propuesto firmemente que el próximo será algo sencilito. Que sepan desde ahora que yo misma me he mordido la lengua y al mismo tiempo que escupía sangre, con papel y lápiz en mano me puse a planear la fiesta de mi hijo. Y si quieren acusarme de falta a mi palabra, tienen razón: al ver algunas desproporcionadas  fiestas infantiles me juré a mí misma con un puño de confeti en la mano, como Scarlett O’ Hará, poniendo a Dios como testigo, juró que no pasaría hambre de nuevo, yo juré que nunca haría una fiesta infantil en un salón ad hoc ( Escribo “Scarlett O’ Hará y de pronto se me vienen mis cuatro décadas encima y tengo la sensación  que quien me lee es demasiado joven para haber disfrutado en pantalla gigante los dramas protagonizados por Vivían Leight). Como les decía…  el año pasado estaba yo con un puño de confeti en la mano cuando juré que no me iba a complicar la vida con una fiesta infantil, que lo importante era festejar y que el niño apagara las velitas pero…

Fue a finales del año pasado cuando tuve una gripe del carájo y con fiebre y todo me puse a planear el cumple de Cronopio y esta vez sería en salón de fiestas, con dos cojones. Me bajó la fiebre del cuerpo pero no la fiebre por la fiesta y así mismo estuve algunos meses. Y no paré. No paré hasta que empecé a hacer bocetos de la mesa de postres (si, leyeron bien: bocetos de una fiesta infantil). Y es así como semanas previas al cumple estaba googleando “como lograr una fiesta infantil de éxito”‘ “diez pasos infalibles para hacer de tu fiesta infantil un éxito rotundo”, googleando al infinito, haciendo una larga lista con los “must” y de tan larga era que me cansé solo de hacerla. En ese  mismo momento tuve un instante de lucidez y pude preguntarme a mí misma:  “Mi misma, este despliegue que estás haciendo ¿realmente es lo que quiere Cronopio para su fiesta?“. No, claro que no. Mi hijo solo quiere un pastel, sus amigos y una piñata. Y seguro quiere que su madre disfrute más de la fiesta y que pase más tiempo de calidad.  Decidí dejar a un lado los bocetos y el cansancio que me llevaria montar una mesa de postres como dios manda, además de todo lo demás (globos,comida,adornos,piñata y andar arriba pa bajo comprando todo lo necesario).

Boceto de la mesa de postres para la fiesta de Cronopio

Asi fue como decidí hacer una fiesta para Cronopio y no para mí y sólo hice pastel, galletas y gelatinas, sólo eso. Y es que a veces me da por ser mal pensada y  creer qué hay algunas fiestas que se hacen para el exclusivo lucimiento de la madre ante otras madres, por supuesto. (Y es que no se me olvida la fiesta de Isa, mejor dicho, la fiesta de Melissa, su madre. Isa cumplía dos años y rentaron un salón de fiestas digno de una boda. Isa era aún muy pequeña como para subir a los fabulosos juegos que había en el lugar; cuando llegó el show de La Familia Pig, Isa entró en pánico al ver a la cerda en persona y lloró tanto que se quedó dormida y ni siquiera hubo un instante para la foto del recuerdo. Isa durmió toda la fiesta mientras su madre, ella sí, disfrutaba como niña pequeña).

 

Existe una rara y temerosa especie de madres que nos transformamos en las más terribles wedding planners con las fiestas de nuestros hijos y que las vivimos con intensidad plena. Lo acepto, mea culpa. Para mí, los cumpleaños de Cronopio son la oportunidad perfecta y más simbólica de festejar su vida, su llegada al mundo, a mi mundo. No sólo es hacer un repaso emotivo sobre la vida de mi hijo, sino de cómo mi vida ha cambiado desde que soy madre; significa saber que superé un embarazo difícil, una depresión post parto y, que poco a poco, voy superando los miedos y angustias de cada etapa.  Este cumpleaños en especial  ha significado para mí la confirmación de que he recuperado mi YO, el que se me perdió cuando me embaracé.

Y si, la tierra da vueltas al sol y en cada vuelta mi hijo se hace mayor, se hace un hombre. Y yo empiezo a medir el paso del tiempo no por las vueltas que da la tierra cuando yo nací, sino cuando nació mi hijo. Y esto no significa que yo nací cuando lo hizo mi hijo; significa que cuando mi hijo nació yo necesite un arsenal de herramientas emocionales para re inventar mi identidad porque tan sólo parir me quedé emocionalmente desnuda frente a la nueva mujer que era yo y que ni siquiera imaginaba el cambio tan profundo que estaba viviendo.

Los cumpleaños en colegio Montessori son especialmente emotivos; recordamos las vueltas que da la tierra al sol y, con ello, el paso del tiempo y  todo lo que hemos aprendido y crecido. Me emociona ver como crece Cronopio aunque no deja de darme pena que crezca tan rápido.  Pero también me emociona hacer el recuento de todo lo que yo he crecido desde que soy madre.

Cronopio cumplió años hace unos meses y este post se quedó, por mil razones, en la gaveta. Hoy, 19 de septiembre, es mi cumpleaños; la tierra ha dado una vuelta màs al sol, mientras yo me lleno de amor rodeada de Cronopio, Mi Churri y mis gatas y con 17 kilos menos. A por mas!

 

Advertisements

De cómo me convertí en pastelera

Photo: Erin

Photo: Erin

Siempre me han gustado las tartas y los pasteles. Son una de mis principales debilidades. Soy una golosa absoluta, a tal punto que puedo recordar eventos por el pastel que había en esa ocasión y lo primero en lo que reparo al llegar a una fiesta o a un evento es el pastel. Por lo mismo, si no hay pastel, las celebraciones pierden un poco de sentido para mí, que ni la mejor macedonia de frutas supera a una tarta llena de colorines. Y cuando voy de viaje busco probar los pasteles y tartas locales y recordar lugares en especifico en relación a lo que comì e incluso a la ausencia de postres y pasteles (en la Menorquina en Madrid disfruto hasta tomarles fotos y en Miami, por ejemplo, me encantaban  esos cakes con mucho meregue y colores chillones, un tanto cutres y horteras, y en Mexico enloquezco con los pasteles de Sanborns, tan dulces y con  diseños de hace 30 años). Y no crean que tengo un paladar fino,  que por gustarme los pasteles, me gustan todos. Y es que los pasteles me curan cualquier pena y hasta la ansiedad pre menstrual.

Los pasteles han sido mi debilidad de toda la vida. La fiesta de cumpleaños que más recuerdo es cuando cumplí cinco. Mis padres me mandaron a hacer un cisne azul y blanco muy grande y aún lo recuerdo con cariño. Una vez en un cumple de una prima, tenían un pastel  de varios niveles, a mí me parecia enorme y me quedé toda la fiesta sentada ahi, justo a lado del pastel, resguardandolo de no sé que demonios, mientras todos lo niños pasaban delante mio, corriendo y divirtiendose. Debí lucir como una niña patetica, hambrienta y muy ansiosa.

Si quieres hacerme sentir mal, pide que te comparta mi rebanada de pastel; no se te ocurra meter tu tenedor y tratar de problarlo, que me puedo poner como doverman furioso. De verdad que no tengo pena en ser egoista con el pastel que me estoy comiendo, pero eso si, tampoco tengo pena en pedirte que tú si me compartas del tuyo. (¡Que cinica soy!). He pensado que en cuanto Cronopio tenga un par de años mas, lo tengo que entrenar para que en las fiestas infantiles pida doble ración y discretamente se las traiga todas  a mamá.

Photo: Erin

Photo: Erin

Cuando supe que estaba embarazada no corrí a ver la ropa ni los muebles de bebé pensando como iba a ponerle su habitacion. De las primeras cosas que hice despues del notición fue ir al supermercado y a ver todas las boberias que venden para decorar pasteles y me ilusionaba la idea de hacerle todos sus pasteles de cumpleaños.

Con la depresion post parto,la ansiedad y el hambre que supuestamente provoca la lactancia, me harte de comer y como no siempre podía salir a comprar algo, me puse a hornear (pueden enterarse de mi gordura post parto en este post) y después vino la primera edición de MasterChef España, que me dió valor para meterme más a la cocina y, con los consejos de Mi Churri, se me quitó el miedo al horno y a los cuchillos. Desde entonces hago pasteles para todos los amigos, a los que agradezco que se hayan comido mis experimentos, pues me fueron entrenando para el gran evento, el cumpleaños de Cronopio.

Hasta este momento sólo había podido consultar tutoriales en youtube, que me fueron súper útiles, pero siempre había algo que no calculaba o que no me salía bien, sin embargo, hasta ahora es que tengo la oportunidad de asistir a una escuela donde recibiré una formacion de año y medio especializada en pasteles. Estoy muy contenta  y cuando me puse la bata de chef !me emocione muchismo! Esta es una forma de hacer algo de lo que me gusta, dedicarme a mi pasión y, además, buscar una forma de conciliar el trabajo con la maternidad porque la idea es montar un negocio casero que me permita seguir al cuidado de mi hijo.

Ya les ire compartiendo por Facebook  fotos de mis andanzas y… que tiemble Jordi Roca!!

Jordi Roca, el mejor pastelero del mundo.. y el mas guapo

Jordi Roca, el mejor pastelero del mundo.. y el mas guapo

Cuéntenme algo que les guste mucho o les apasiona!

Cómo les gustan las tartas y los pasteles?

Que tengan un dia a toda madre, Laura