De cómo me convertí en pastelera

Photo: Erin

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Siempre me han gustado las tartas y los pasteles. Son una de mis principales debilidades. Soy una golosa absoluta, a tal punto que puedo recordar eventos por el pastel que había en esa ocasión y lo primero en lo que reparo al llegar a una fiesta o a un evento es el pastel. Por lo mismo, si no hay pastel, las celebraciones pierden un poco de sentido para mí, que ni la mejor macedonia de frutas supera a una tarta llena de colorines. Y cuando voy de viaje busco probar los pasteles y tartas locales y recordar lugares en especifico en relación a lo que comì e incluso a la ausencia de postres y pasteles (en la Menorquina en Madrid disfruto hasta tomarles fotos y en Miami, por ejemplo, me encantaban  esos cakes con mucho meregue y colores chillones, un tanto cutres y horteras, y en Mexico enloquezco con los pasteles de Sanborns, tan dulces y con  diseños de hace 30 años). Y no crean que tengo un paladar fino,  que por gustarme los pasteles, me gustan todos. Y es que los pasteles me curan cualquier pena y hasta la ansiedad pre menstrual.

Los pasteles han sido mi debilidad de toda la vida. La fiesta de cumpleaños que más recuerdo es cuando cumplí cinco. Mis padres me mandaron a hacer un cisne azul y blanco muy grande y aún lo recuerdo con cariño. Una vez en un cumple de una prima, tenían un pastel  de varios niveles, a mí me parecia enorme y me quedé toda la fiesta sentada ahi, justo a lado del pastel, resguardandolo de no sé que demonios, mientras todos lo niños pasaban delante mio, corriendo y divirtiendose. Debí lucir como una niña patetica, hambrienta y muy ansiosa.

Si quieres hacerme sentir mal, pide que te comparta mi rebanada de pastel; no se te ocurra meter tu tenedor y tratar de problarlo, que me puedo poner como doverman furioso. De verdad que no tengo pena en ser egoista con el pastel que me estoy comiendo, pero eso si, tampoco tengo pena en pedirte que tú si me compartas del tuyo. (¡Que cinica soy!). He pensado que en cuanto Cronopio tenga un par de años mas, lo tengo que entrenar para que en las fiestas infantiles pida doble ración y discretamente se las traiga todas  a mamá.

Photo: Erin

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Cuando supe que estaba embarazada no corrí a ver la ropa ni los muebles de bebé pensando como iba a ponerle su habitacion. De las primeras cosas que hice despues del notición fue ir al supermercado y a ver todas las boberias que venden para decorar pasteles y me ilusionaba la idea de hacerle todos sus pasteles de cumpleaños.

Con la depresion post parto,la ansiedad y el hambre que supuestamente provoca la lactancia, me harte de comer y como no siempre podía salir a comprar algo, me puse a hornear (pueden enterarse de mi gordura post parto en este post) y después vino la primera edición de MasterChef España, que me dió valor para meterme más a la cocina y, con los consejos de Mi Churri, se me quitó el miedo al horno y a los cuchillos. Desde entonces hago pasteles para todos los amigos, a los que agradezco que se hayan comido mis experimentos, pues me fueron entrenando para el gran evento, el cumpleaños de Cronopio.

Hasta este momento sólo había podido consultar tutoriales en youtube, que me fueron súper útiles, pero siempre había algo que no calculaba o que no me salía bien, sin embargo, hasta ahora es que tengo la oportunidad de asistir a una escuela donde recibiré una formacion de año y medio especializada en pasteles. Estoy muy contenta  y cuando me puse la bata de chef !me emocione muchismo! Esta es una forma de hacer algo de lo que me gusta, dedicarme a mi pasión y, además, buscar una forma de conciliar el trabajo con la maternidad porque la idea es montar un negocio casero que me permita seguir al cuidado de mi hijo.

Ya les ire compartiendo por Facebook  fotos de mis andanzas y… que tiemble Jordi Roca!!

Jordi Roca, el mejor pastelero del mundo.. y el mas guapo

Jordi Roca, el mejor pastelero del mundo.. y el mas guapo

Cuéntenme algo que les guste mucho o les apasiona!

Cómo les gustan las tartas y los pasteles?

Que tengan un dia a toda madre, Laura