Tu maternidad y los otros

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Cuando no eres madre te puedes imaginar mil cosas de cuando tengas tus hijos pero casi ninguna tendrá que ver con la realidad; quiza una imagina cosas mas superfluas, como la habitacion de los niños, sus nombres, como los vas a vestir y la realidad siempre te supera porque ser madre es mucho mas complejo de lo que nunca pensaste.

Una de las cosas mas dificiles que he enfrentado desde que soy madre es darme cuenta de la constante falta de respeto que tienen los demas por la crianza ajena. Todo mundo cree que es muy valiosa su opinion y que tú la necesitas. Y cuando digo todo el mundo me refiero a  tus padres, suegros, primos, hermanos, amigos, vecinos, la señora de la fruteria, aquella con la que te sientas en el autobus, el cajero del super mercado, el jardinero, la tía que no veias hace diez años… osea, todo ser viviente que sepa hablar.

No es que me importen lo que otros digan, simplemente es que no me da la gana oirlos. Asi de simple, no quiero oirlos; que si tienen quejas de como las madres de hoy estamos criando a los adultos del mañana, que se abran un blog y escriban ahí todas sus preocupaciones, que le tuiteen a @SaveTheChildren o que directamente vayan a la UNICEF. Y es que a ojos ajenos las madres nunca hacemos lo  suficiente. O nos pasamos. Nunca seran suficientes verduras las que le doy. Y siempre sera mucha leche. Que lo dejo dormir mucho; que soy muy permisiva; que soy la esclava de mi propio hijo; que lo mimo mucho, que lo mal acostumbro, que estoy criando a un futuro delincuente … Parece que es tan dificl entener que solo quiero un niño que este lleno de amor, que se le trate con cariño, que sepa que puede acudir a mí cuando lo necesita y eso empieza ahora, cuando en sus sueños Pocoyo le quita los juguetes y mi hijo, a las 2 de la mañana me pide consuelo. ¿Acaso es tan dificil entender que estoy criando a un niño y no a un adulto pequeño?

Como si no tuviera suficiente con esa masa amorfa que no deja de parlotear y darme recomendaciones, tengo a mi suegra; pareciera como si  en algun momento de cuando estaba recuperandome de la anestesia de la cesárea, le dije a mi suegra que me ayudara a criar al niño y que necesitaba de sus consejos,  porque desde entonces no ha parado de dar su opinion. Si ducho a Cronopio a las 7 de la noche ella va a decir que costumbre mas rara. En España a los niños los duchan a las 8. (Y ahi es cuando imagino que en punto de las 8, toda España esta bañando niños). Si  a Cronopio le doy cereal en el desayuno, ella dira que costumbres mas raras. En España a los niños se les da cereal de cena. Y no ha parado. Cada etapa de Cronopio es un nuevo desafio en la que, por supuesto yo no hago las cosas muy bien y mi hijo está aún si romanizar,mientras que los hijos de mi suegra eran niños modelo…. (¡y no saben como odio esta comparacion!

Seguro que aqui todas conocemos a esos otros que aun no son padres, pero creen que pueden decirte cualquier cosa amparados en la gran experiencia que les da haber cuidado a sus sobrinos y, además,  con la mano en la cintura se ponen a critricar a destajo la forma en la que sus hermanos crian a sus hijos. También  está el esposo de tu prima, que se muestra benevolente  y que en buen momento te dice que no aceptes consejos de los demás, pero en cuanto te descuidas, saca su manual de crianza y aprovecha cualquier momento para hacerte ver que las estas cagando, y mucho.

Si, los otros. Qué difícil es criar en sociedad, en una sociedad que tiene un día para venerarte y 364 días para hacerte la vida difícil. Sólo es cuestión de poner un pie en la calle para que cualquier crea que necesitas un consejo y por cualquiera, digo cualquiera. O es que yo seré la tonta del pueblo, pero desde que Cronopio era muy pequeño me paraban en la calle para decirme que debía ponerle calcetines al niño y llevarlo mas cubierto (si, con 25 grados a la sombra). Que si es muy pequeño para ir sentado, que le de un pedazo de pan para calmarlo, que no lo cargue, que le deje llorar, que lo suba, que lo baje…. de todo. Una vez una señora me paro en la calle y directamente le dijo a Cronopio bebe ” tenle paciencia a tu madre que tiene la torpeza de una primeriza”. Mi asombro fue tan grande que apenas pude reaccionar dos días después.

Con la maternidad descrubri que no soy solo yo educando a mi hijo, ni los abuelos, ni los amigos; es una sociedad entera marcandole pautas, gustos, preferencias. Pues antes de ser madre no me di cuenta de todo esto, de “los otros-” de cierta forma educando a mi hijo. Vivimos en un pais azotado por la violencia y aun asi, los niños que rodean a mi hijo tienen un deposito de armas de juguete que sólo he visto en Breaking Bad. Y no estoy hablando de una pistolita como la que carga el Vaquero Woody, bueno fuera; me refiero a todo tipo de armas y calibres hechos en llamativas versiones de plastico. En este pais las   las pistolas, metralletas, rifles y granadas de plástico, estan exhibidos de la misma manera que unas masitas Play Dolh (nosotros decidimos que no ibamos a comprar armas de juguete y asi se lo hicimos saber a Cronopio; debo confesar que me admiró la forma en que ha usado su imaginación para inventarse sus propias “armas”).

Y son esos otros los que nos culpan a las madres por el machismo, por criar a los machos del futuro, sin darse cuenta de que es una sociedad entera la que empuja a mi hijo a ser el machito del futuro. Y es que no ha faltado el tipo en la calle que al ver llorar a mi hijo, se acerca benevolente y le dice que los hombres no lloran. O aquellos en el parque que no soportan ver a un niño jugando con muñecas.

Y luego se les llenara la boca para decir que las madres no sabemos educar a nuestros hijos.

Y ustedes se sienten respetadas en su crianza o no pueden estar ajenas a los comentarios de los otros? !Cuéntenmelo!

Que tengan un dia a toda madre, Laura

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Mi hijo tiene dos súper abuelas y una madre idiota

 

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Vivimos lejos de nuestras familias de origen, de mis padres estamos a poco más de dos horas en auto y de mis suegros a once horas en avión. Pese a ello, unas cuantas veces al año los astros se alinean y Júpiter se cruza con Saturno y los cuatro abuelos coinciden en tiempo y espacio. Por un par de días es muy disfrutable estar todos juntos, pero cuando los días se van alargando y yo empiezo con gastritis por todo lo que devoro sólo por ansiedad, me da por declararme una incompetente para las relaciones familiares. Que no puedo con la familia por más de tres días; tengo un padre y un suegro que hablan hasta por los codos y de cualquier tema, pero con no sumarme a la platica y no hacerles preguntas de ningún tipo es suficiente (si, no vaya a ser que se me ocurra preguntar en que año llegó Colon a América y toma, dos horas hablando sobre el tema, cuando a mí me hubiera bastado que dijeran “1492”  y no que me dieran una descripción detallada de la madera con la que se construyeron las carabelas).

Con quienes la llevo más difícil es con mi madre (la pediatra e intelectual) y con mi suegra (la fina y elegante, marcadora de tendencia en cuestión de buen gusto). Cuando ambas están con Cronopio compiten entre ellas a ver quien lo agobia más rápido quien es la abuela preferida, entonces no paran de hablar y de parlotear y de estarle haciendo todo tipo de gracias para que este contento. Vaya, que se la pasan bien y Cronopio no podría estar más contento con la plena atención de las abuelas (aunque no ha faltado la ocasión en que las deja jugando solas).

Para mí es difícil convivir con las Súper Abuelas  que buscan poner el acento en mis carencias  y debilidades o, sencillamente, en mi falta de tiempo (o de organización,como se quiera ver) para tener al  niño como dicen ellas que Dios manda.  Mi suegra, fina y elegante, nunca se sentirá agusto por la forma en que llevo vestido a Cronopio (jeans, pantalón corto, camiseta de súper héroe y zapatos deportivos) y siempre buscará la forma de hacer ver que no pasé suficiente tiempo quitando las manchas de la ropa del niño. No falla. Le encanta hacer comentarios tipo “pero niño, a donde vas con esa ropa,que a la plaza no puedes con ropa deportiva” (si, no vaya a ser que estén ahi los fotógrafos y mañana  sales en el Hola).  En ocasiones he pensado que tiene un amigo imaginario, o es que quizá le habla a las moscas, porque con tal de no ahorrarse comentarios, ella piensa en voz alta: “esta camiseta también tiene una mancha y esta otra tiene una mancha ya bastante vieja“, “pero que pantalon tan arrugado, por diossss”. Vaya, que no puede quedarse callada y ve la forma en hacerme saber que, aunque pase mis buenas horas quitando manchas y planchando, nada es suficiente porque no lo estoy haciendo bien. Y lo mismo sucede con los modales del niño a la hora de comer. Ella parece no entender que Cronopio es muy pequeño y, sobre todo, que no es un adulto pequeño; como cualquier otro niño de la edad, Cronopio se ensucia cuando se lleva los alimentos a la boca, se levanta de la mesa, se le cae el agua en el mantel y ella le comenta a su otro yo, “si me dejan al niño unos cuantos días, porque con eso me basta, le enseño a comer con propiedad”. Y se queda tan ancha. Yo no le digo nada porque en realidad a mí no me lo está diciendo. El día que me lo diga a mi directamente…. si, ya saben lo que va a pasar.

Con mi madre es otra historia. Ella se graduó de medicina en la universidad de sus sueños. Le encanta ir por la vida diagnosticando gente, que nada mas le falta extender receta. Si ve que estoy medicando a Cronopio siempre, sin falta, tiene que opinar del medicamento, sus pros y contras, incluso ha llegado a decirme  que le llame al pediatra y le pregunte si le puedo dar lo que ella cree que podría ser más efectivo. Yo  no sé de donde saca tanta información, porque ella sabe del último estudio de la universidad de no sé donde o lo que dicen los científicos respecto a crianza y que la OMS dijo que precisamente eso que estoy haciendo en el momento es malísimo para el desarrollo del niño. A mi, sinceramente, me entretiene mucho oírla, imaginar de donde saca tanto, como va formando sus historias. Eso si, no le hago ni el mas mínimo caso.

Y como mi madre también es intelectual, me pasa sin falta sus más recientes recomendaciones de literatura infantil y hasta amenazó con regalarme ¡¡los versos de Pablo Neruda explicados a los niños!!

Yo, como buena mala madre que soy, no le hago casi ni a mi madre ni a mi suegra y plancho lo que puedo y quito manchas cuando puedo y si me apetece. Quiero que Cronopio no pierda la espontaneidad propia de su edad y si le da por bailar en medio de la comida, que lo haga. Y sinceramente, no se me antoja sensibilizarlo en la poesía, que no me lo puedo imaginar recitando ninguno de los 20 poemas, ni de amor, ni de desamor (lo confieso, cuando Cronopio era bebe le leía en voz alta “La vida exagerada de Martín Romaña” de Alfredo Bryce Echenique).

Paso olímpicamente de todas sus recomendaciones porque no voy a hacer las cosas de acuerdo a sus expectativas, ni tampoco voy a dejar que ellas asuman lo que no les corresponde,  ni tampoco voy a cambiar de pediatra. Y si, me gusta imaginar lo feliz  que seria mi suegra planchando y lavando la ropa del niño, vistiéndolo a su completo gusto, pero eso sólo en sueños.

Y ustedes, también tienen súper abuelas en la familia? Como hacen para gestionar el conflicto?

Que tengan un día a toda madre, Laura