Kate, una madre como tu

 

Hace tiempo, cuando aún no teníamos Netflix en esta casa, y estábamos un poco abrumados con el cambio de ciudad, Mi Churri y yo nos decidimos a contratar un sistema de televisión por cable por vez primera en nuestra vida juntos. Teníamos más de 300 canales para ver todo tipo de mierda pero de entre toda la amplia programación, yo seguía con atención un canal dirigido a mujeres. Había  un programa hecho en Reino Unido sobre las dificultades que enfrentaban diversas mujeres embarazadas,la mayoría de ellas muy jóvenes; las historias se centraban en sus llevaban muy mal el embarazo por sus malos hábitos con el cigarro, el alcohol y la comida chatarra y mediante  un seguimiento profesional las chicas iban tomando conciencia de la importancia de cambiar drásticamente sus hábitos . Solo hubo un par de casos de madres con más edad que dedicaban demasiadas horas al trabajo y  cuyo ritmo de vida estaba afectando su embarazo.

Me gustaba este programa porque ofrecía una imagen más de como puede ser de difícil la vida de una embarazada; si bien nunca me identifiqué con ninguna de ellas en lo específico, el programa me parecía un acierto por la posibilidad de servir  para otras madres en situaciones similares, además, como ya he dicho muchas veces aquí, aborresco las imágenes del embarazo idealizado y llevado a niveles  prácticamente inexistentes.

Cuando me preguntan para cuando el siguiente bebe solo puedo pensar en que no quiero volver a pasar por las dificultades que tuve en mi embarazo de Cronopio. Físicamente mi cuerpo respondió de maravilla a pesar de la edad y de los malos augurios de algunos médicos. En algún momento después de esas 38 semanas pude comprender que a las mujeres nos preparan físicamente para ser madres, pero nunca a nivel emocional, a pesar de que convertirte en madre es las experiencia física y emocional más grade que puedas tener en tu vida. Solo hasta que tienes a tu criatura en brazos es que te das cuenta de que emocionalmente estamos prácticamente desnudas y que, a fuerza de coraje, te tienes que reinventar como mujer, en el mejor de los casos. En mi caso, necesité apoyo psicológico y psiquiátrico pero eso vino poco antes de que Cronopio cumpliera el año, cuando yo estaba en plena depresión post parto, ya que  nunca pude imaginarme que mi embarazo lo viví con depresión.

No pude darme cuenta de ello porque, como todas, viví rodeada de imágenes de mujeres con embarazos idílicos y en lugar de cuestionar esas imágenes, asumí que yo era una especie de bicho raro con unas hormonas súper locas y como socialmente me sentía incapaz de cumplir con el estereotipo de mujer embarazada, mejor me aislé. No quería hablar con nadie porque no me sentía con la fuerza emocional  para decirles que me sentía muy jodida, muy desorientada y sin ganas de prácticamente nada; que no me hacía ilusión preparar la llegada de mi hijo comprando cuanta bobería hay en el mercado. (Y si a esto agregas que cuando estás embarazada la gente se creee con el divino derecho de preguntarte lo que les viene en gana…. se me quitaban las fuerzas por completo).

Recientemente se celebró en Reino Unido el día de la madre y aproposito de esto la princesa Kate Middelton habló sobre lo maravilloso y satisfactorio que es ser madre, sin dejar de mencionar el enorme desafío que representa. En este discurso Kate ha hecho una enorme diferencia al hablar sobre el cambio de identidad que representa ser madre, sobre el stress, sobre lo insegura e ignorante que te puedes sentir al tener en brazos a tu hijo y todo dentro de una mezcla de sentimientos de alegría, agotamiento, amor y preocupación.

“Es imposible estar verdaderamente preparada para la abrumadora experiencia que supone ser madre…tenemos la presión de ser la madre perfecta y fingimos que podemos con todo y disfrutamos cada minuto. Está bien hablar de lo maravilloso pero también hablar del stress y del esfuerzo”

“No pasa nada por concebir a la maternidad como algo difícil y pedir ayuda no debe entenderse como señor de debilidad”

Las palabras de Kate tuvieron como contexto el apoyo que ella brinda a la asociación benéfica Best Beginnings, la cual ha lanzado  Out of the Blue, una serie de cortos y documentales sobre la salud mental de las madres desde el embarazo hasta el post parto, brindando herramientas para que las mujeres sepan que es lo “normal” sentir, cuáles son los signos de depresión y como son los lazos que se establecen con el bebe. Out of the blue  cuenta con cortos en donde los padres ya en recuperación cuentan su experiencia con su salud mental y su paternidad.

Aprecio mucho que Kate, la madre que es a nivel público, sea una madre imperfecta como todas nosotras; que haya exhibido públicamente su divina barriga post parto y que, quizá fuera de todo protocolo, haya mostrado su mejor cara de encabronamiento ante uno de sus hijos. Y creo que aquí es precisamente donde radica nuestra gran diferencia con Kate-madre: nosotras nos empeñamos en mostrarnos como las madres perfectas,sin agobios; parece que públicamente nos importa mucho la imagen que proyectamos como madres. Parece  que tenemos terror a ser juzgadas por otras madres, a no dar el ancho,a mostrarnos cómo seres vulnerables y todo con el afán de cumplir con un modelo de maternidad que nos han vendido desde que éramos pequeñas.

No dudo ni un tantito que  Kate tenga  una corte de personas solucionándole la vida; que ella no tenga que salir a toda prisa para ir a recoger a los niños al colé; seguramente ella   no tiene que estirar el presupuesto mensual  ni tiene una aplicación en el móvil que le indica dónde hay ofertas de pañales. Nunca sabremos como es esta madre a nivel privado. No dudo ni un momento que seguramente tuvo sus malos momentos y que su maternidad sea difícil, en tanto ella no es la única que educa a sus hijos.

Por ello me encanta Kate, porque a pesar de ser una madre singular ha buscado vincularse y crear empatía con las madres en general y darle visibilidad a un tema prácticamente inexistente: la salud mental de las madres.

Y a ti, ¿que te parece que gente famosa de visibilidad a este tipo de problemáticas?

 

 

 

 

 

La maternidad Lado B. Mi post parto

Photo: Bojan Zadravec

Photo: Bojan Zadravec

Durante 9 meses eres el centro de atención de propios y extraños. Después de casi 40 semanas de estar rodeada de todo tipo de cuidados (algunos de ellos francamente excesivos), apenas te quitan los puntos de la cesárea o episotomía, te conviertes en un ente practicamente invisible para todo tu entorno.  Y cómo no iba a suceder; has parido al nuevo miembro de la familia, el pequeñito mas bello, delicado  e inocente. Ya está el bebé en casa, todos sanos, todos felices y, sin embargo, tú no reconoces ni el suelo que pisas; estas irritable, triste, muy cansada y con las hormonas alteradas. Las visitas te dan la sensación de que tienes que ser forzosamente feliz, ¿acaso no lo eres?

Y no son las dolencias fisicas las que te tienen tumbada, pero tu prefieres decir que te molesta la herida, que te duele la cabeza pero en realidad estas medio desquebrajada, un poco rota, totalmente desorientada,  que prefieres meterte debajo de las sabanas para ir pegando poco a poco los pedacitos de tu persona y hacer una reinvencion express de tí misma. Y si, es cierto, que tienes el hijo mas bello del mundo, pero que todo lo que estas experimentando es nuevo para ti y que el peso de la responsabilidad son apenas cuatro kilos, pero tú, madre primeriza, sientes que es mucho más, que no puedes con ello, que tendras que abandonar todo, incluso a ti misma, para salir adelante con tu familia.

Y vuelves a hacer contacto con la realidad y sales de la cama y está ahí tu suegra hablando de lo bien que le sentó el embarazo y que su recuperacion fue inmediata. Que al otro dia ya estaba ordeñando vacas. Y tu madre hablando de la sobrina que quedó con cuerpazo apenas parir. Y vas al espejo del baño y no te encuentras o no encuentras a la mujer que fuiste hasta hace unos meses. Descubres un cuerpo raro, amorfo y una barriga con tantas rayas que hasta pareces zebra (pero no dices que estas asustada con la imagen de la mujer que viste en el espejo; prefieres callar y asumir que esas son marcas de batallas, las cicatrices que conlleva traer un hijo al mundo, eso dicen, pero tu insistes y hasta te sientes egoista, superficial porque crees que ese será tu cuerpo de por vida).

Y entras a google buscando complicidad, solidaridad y con suerte, un hombro donde llorar. Escribes “postparto”  y te regresa miles de links para que te enteres como recuperar la figura, como frenar la caida del cabello, dieta, lactancia, que tomes calcio, que te olvides del cafe, abdominales hipopresivos, como generar más y mejor leche. Y te quedas peor porque nada ahí habla de la terrible confusion que sientes. Y una vez más empiezas a suponer que  debes ser anormal, la tonta del pueblo, que ya antes te lo dijo tu madre, que eres muy emotiva y eso no te llevará a ninguna parte.

Y  sientes que estas dentro de la pelicula Intensamente (Inside-Out) Hasta puedes ver lo que sucede dentro de tu cerebro: Alegria, Triteza, Desagrado, Furia y Miedo estan con la ansiedad hasta arriba apretando botones a lo loco y a los  tres minutos, nada, agotados todos. Y minuto y medio más tarde, vuelven a la carga una vez más y aprietan todos los botones al mismo tiempo. Todas las emociones queriendo expresarse, queriendo salir y tú las reprimes y sólo atinas a musitar un “que feliz estoy” cuando en realidad quieres gritar “!!Qué coño me esta pasando!!”

Y te quedas ahí, como suspendida en el tiempo, con un bebe en brazos y moviendote sólo lo necesario para no cagarla. Y si a esto le agregas que tienes mucho sueño, que las noches y los dias son interminables con las tomas de leche  y los cambios de pañal y que no estas dándole pecho como se debe, y que no lo sostienes bien, y que la muerte de cuna, y las visitas interminables, y que no hay dinero que alcance con tanto gasto y que para joderla más estas en casa de tu madre o tienes a los suegros en la tuya (para el caso es lo mismo) y que te levantas no se cuantas veces en la noche para ver si el niño sigue respirando… asi vas sumando. Furia, Tristeza, Felicidad, Desagrado y Miedo  estan ya cansadas y sólo atinan a apretar botones a lo loco, hasta que la consola de control de las emociones se jode…. (o es que quiza fuiste de las afortunadas cuyas emociones volvieron a su estado normal después de un tiempo prudente… pero conmigo no fue asi. Se jodió el control de las emociones y todo generó en una depresión post parto, pero esa ya es otra historia que contaré en otro momento).

Y todo este descalabro emocional no es para menos: estas viviendo el proceso fisico y emocional más importante de tu vida, pero tu no sabes nada de esto. No sabes que estas en crisis,  y cómo saberlo, si las imagenes de embarazadas felices que te acompañaron en el embarazo, ahora son madres felices, delgadas, con post partos que transcurren con calma, con dicha que se desborda, sin ojeras,  y hasta con cierta elegancia. Y son esas mismas mujeres las que, con  preciosos senos, alimentan a sus criaturas como si fueran  vacas, mientras a tí te acechan con preguntas sobre la calidad de tu leche, que acaso será agua, que tu suegra no sólo tenia mucha leche, sino de la mejor calidad, que hasta sobraba para hacer flanes para todo el edificio, mira tu. Pues aprovecho el momento para decirte !Bienvenida al post parto!

¿Dije proceso fisico y emocional? Pues si, eso mismo. Físico. Emocional. Nos preparan y nos cuidan para el proceso físico, tenemos una idea, aunque sea lejana, de los cambios y alteraciones fisicas tras el parto, pero nadie nos prepara para el desafio emocional que conlleva traer vida al mundo, parir, amamantar, cuidar del otro, sostenerlo en brazos. Emocionalmente estamos descubiertas, sencillamente porque nadie nos hablo de ello, ni los medicos, ni tu madre, ni tu prima que ya tiene tres hijos y menos tu suegra, que es la fortaleza personificada.

Asi fue parte de mi post parto. Ojala a alguna le pueda servir mi experiencia para llegar con más preparacion emocional a este momento de sus vidas.

Y ustedes,  ¿me cuentan que tal les fue en el  post parto?

Que tengan un dia a toda madre, Laura