¿ Y dónde está mamá? (Las madres no salimos en las fotos)

No pretendo decepcionar a ninguna pre mamá pero, lo cierto, es que las madres poco o nada salimos en las fotos y si no me creen, vayan y revisen sus álbumes digitales; después de parir se dan una serie de circunstancias que, en conjunto, nos empujan y nos colocan justo fuera de la lente. Esta es la historia de cómo mandé a todos a volar sin esperar a que alguien me tomara una foto con Cronopio y me compré una cámara de fotos Panasonic que, el día de hoy es mi gran aliada para crear mi Mapa de la Felicidad.

Después de parir, con solo un par de kilos demás, sintiendo que el estómago me llegaba a las rodillas y con montón de manchas en la cara, sencillamente no me reconocí en el espejo. Tenía tal crisis de identidad que me negaba a aceptar que la gorda triste que me miraba en el espejo era yo. Si esto no era suficiente, al poco de parir padecí depresión post parto y la mujer que aparecía en las fotos con un pequeño en los brazos, era una mujer triste que nada se parecía a todas las madres relucientes que pululaban a mi alrededor.

La depresión post parto hizo que yo no saliera en las fotos prácticamente durante el primer año de vida de Cronopio. Me apenaba con mi hijo por adelantado del supuesto impacto que le causaría al ver sus fotos de bebé junto a una madre bastante jodida y es que la depresión post parto no vino sola, sino acompañada de ansiedad y 10 kg extras de sobre peso. Con lo gorda que estaba no había forma de regresar a mi antigua ropa y recuperar mi look, mi personalidad, Mi YO. Y cada mancha en la cara, cada mechón de pelo perdido en el post parto, restaban cien fotos hasta acumular meses y meses sin un recuerdo mío para la posteridad. Sin exagerar puedo decir que tengo escasas fotos, tomadas en cumpleaños, navidad y fechas especiales.

Cuando empecé a tomar conciencia de la tontería que estaba cometiendo y quise enmendar mi error, para ese entonces ya tenía a todos, absolutamente a todos, acostumbrados a que yo era la fotógrafa oficial y claro, ésta no sale en las fotos. Numerosos álbumes tengo donde tendría que jurar que, efectivamente, yo también estaba en ese viaje, porque ni por equivocación salgo en las fotos. Y al valemadrismo de los demás por mi recuerdo pixelado, hay que sumarle la necesidad que tenemos las madres de capturar cada segundo de la vida de nuestros hijos, pues ahí tienes..mamá no sale en las fotos.

Hartita estaba ya del tema que me puse en huelga: decidí no tomar ni una foto, más que las mías propias. Habiendo superado la depresión post parto, con kilos de menos y, sobre todo, habiendo recuperado Mi YO, estaba lista para pixelar mi vida entera. Las cámaras de los móviles no me convencen hasta ahora pues con los lentes tan pequeños, ocasionan que salgamos un poco deformes, además, si no tienes una buena iluminación, olvídate de una buena foto. Y si tu hijo, como el mío, es de los que no se están quietos, no obtendrás más que fotos movidas aún con la opción foto-deportes. Por ello, Mi Churri y yo hemos preferido una cámara  Panasonic, que la puedes llevar en el bolso y que te permite hacer post focus!!! (Si, leyeron bien. Después de tomada la foto puedes ajustar el enfoque, así que olvídate de mandar fotos al cesto de la basura).

Para mi muy personal Mapa de La Felicidad el disparador automático ha sido mi gran cómplice. Olvídate de cargar con una cosa más, el engorroso palito de la selfie; la cámara de Panasonic cuenta con un disparador automático que te permite colocarte frente al lente justo cuando tú quieres, sin esperar a que alguien te haga el favor de tomarte la foto.

Ya se que muchas preferirán la comodidad de la cámara de su móvil; y sí, son cómodas, pero hay momentos que bien merecen una buena cámara, sobre todo si tienes un hijo que aún a su corta edad no se decide aún entre ser YouTuber, del tipo Mikel Tube o seguir los pasos de nuestro paisano Guillermo del Toro.

Que tengan un día a toda madre, Laura

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