El cumpleaños de Cronopio

Danbo wants more cake, by, Asena Ozseyhan

Danbo wants more cake, by, Asena Ozseyhan

No he muerto. O eso creo.  Andaba de parranda, que mi chico se está haciendo mayor y ha cumplido años. Nada ni nadie te prepara para ser la anfitriona de una fiesta infantil. En ningún libro viene ni siquiera un breve adelanto del endemoniado trabajo que conlleva planear una fiestecita. Las reto a que busquen en cualquiera de sus libros de maternidad a ver si  viene una pequeña mencion sobre el tema.

Nadie dice que el cumple de tu churumbel puede ser incluso más cansado que el mismo parto, del cual ya estas como una rosa despues de una semana, (y si eres la Princesa Kate Mildelton, ni te cuento). Después de una fiesta infantil necesitaras un equipo de reanimacion para que vuelva a circularte la sangre y te baje el dolor que traes en pies, piernas, nalgas, brazo y espalda. Vaya, como cuando vuelves al gimnasio despues de un año de no ir.

Aqui la palabra clave es “una fiesta sencillita”. Todo empieza con una pequeña lista de algo sencillo, un motivito, un ratito para festejar al niño: pastel, inflable, globos, piñata y bocadillos. No sé en que tenso momento de nuestra maternidad entramos en una dimensión desconocida y la fiesta sencillita termina siendo algo parecido a una boda. Ahi me tienen, horneando 25 cupcakes , 35 galletas, cuatro pasteles y 20 gelatinas ( y decorando todo con las caras de los súper héroes) para el pre festejo, festejo y post festejo, vaya, como boda gitana.

(Y es que no podía quedarme atrás, que mi carrera de pastelera comienza justo con mi maternidad. Casi desde el primer momento de embarazo me ilusioné mucho con la idea de hacerle yo misma sus tartas, por lo que los cumples de Cronopio son doblemente especiales para mí).

Nuestra idea siempre fue hacer un cumpleaños en nuestra casa a donde pudieran venir los amigos, alguno familiares (si, solo algunos, a que les da envidia, no?) y los niños de la guarde con los que Cronopio tiene más relación. ¿Para qué contratar  un catering si yo puedo hacerlo? “!!Es re -facil!!” (Esta frase es la primera señal de alarma). ¿Los adornos y los globos en forma de Spiderman? … “!!re fácil, yo te lo hago en un momentito”.  (!Alarma!) Y aqui esta la trampa: poco a poco te llenas de 200 cosas “re faciles” de hacer y todas ellas forman un gran problema.

Otro momento clave es cuando empiezas a buscar un tema para la fiesta, que si Pocoyo, Patrulla Canina o el personaje que mas le guste a tu niño. Te das a la tarea de buscar platos-vasos-mantel-banderines-invitaciones-servilletas-gorritos-vela del tema elegido. En mi caso, lo que hice fue seleccionar un tema y comprar platos-vasos-mantel-banderines-invitaciones-servilletas-gorritos-vela de acuerdo a una paleta de colores que se relaciona con el personaje. (¿así o más pretrensiosa?). Cuando estas en este punto es momento de parar, que la fiesta sencillita se te esta convirtiendo es fiesta temática y de ahí a organizar una boda sólo hay un paso (estoy exagerando, en  la organizacion de mi boda no me volví loca ni llegué con los pies y la espalda desechos).

Pero no me dí cuenta de nada de esto hasta que un día antes de la fiesta, empezaron a llegar los refuerzos que  vieron cuando estaba  a punto de un ataque de nervios. La Ceci, el Tio B, los abuelos y la Chuli, ayudaron  con esas   264 cosas re fáciles de hacer en casa. Y ya ni les cuento de que  con la Ceci nos quedamos hasta las tres de la mañana inflando y acomodando globos, con cerveza en mano y contando los ultimos acontecimientos de nuestra vida sexual sentimental.

Entre tanta locura sólo tuve un momento de lucidez: estaba punto de contratar una carpa enorme cuando en los alquileres me preguntan  “¿Cuantos invitados tiene a su  boda?”, ¿Boda?  !Esto es una fiesta infantil! Que no hay novia ni vestido de novia, que la madre del pequeño festejado va a ir disfrazada de Hulk porque  con eso de la gordura post parto no pude disfrazarme de Mujer Maravilla (ni de Capitán América, ni de Spiderman, ni de Batman, ¿acaso no hay super heroes con kilos demás?).

Y todó valió la pena. La foto de mi niño frente a su pastel, con cara de ilusión, susto, felicidad y una pizca de verguenza, es de los momentos más bellos que atesoro como madre. Volveria a hacer todo sólo por ver la carita de dicha de mi pequeño (por decir que volvería  a hacer todo, me refiero a todo, incluyendo aspirar de aquí a diciembre todo el confeti que vaya saliendo de cada rincon, que los festejos en esta casa incluyen guerra de confeti).

Y despues de la fiesta sencillita, quedé como una muerta viviente, una especie de  madre zombie que le pide a Rick Wrimes que le de un buen golpe en la cabeza para acabar con este cansancio. Y sin embargo…. puede moverme para seguir festejando, que Mi Churri y yo teniamos que celebrar con los amigos por esta paternidad, dejando a Cronopio con los abuelos para ir a brincotear y cantar con los Rolling Stones (mentira: para este momento, Jagger tenia mucha más energia que yo) y lanzar gritos asesinos en la lucha libre mexicana. Así es como formalmente dimos por concluidos los festejos del cumple.

Y ustedes, qué tal llevan las fiestas de cumpleaños? Cuéntenme!

Que tengan un dia a toda madre!

Laura

Mi hijo tiene dos súper abuelas y una madre idiota

 

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Vivimos lejos de nuestras familias de origen, de mis padres estamos a poco más de dos horas en auto y de mis suegros a once horas en avión. Pese a ello, unas cuantas veces al año los astros se alinean y Júpiter se cruza con Saturno y los cuatro abuelos coinciden en tiempo y espacio. Por un par de días es muy disfrutable estar todos juntos, pero cuando los días se van alargando y yo empiezo con gastritis por todo lo que devoro sólo por ansiedad, me da por declararme una incompetente para las relaciones familiares. Que no puedo con la familia por más de tres días; tengo un padre y un suegro que hablan hasta por los codos y de cualquier tema, pero con no sumarme a la platica y no hacerles preguntas de ningún tipo es suficiente (si, no vaya a ser que se me ocurra preguntar en que año llegó Colon a América y toma, dos horas hablando sobre el tema, cuando a mí me hubiera bastado que dijeran “1492”  y no que me dieran una descripción detallada de la madera con la que se construyeron las carabelas).

Con quienes la llevo más difícil es con mi madre (la pediatra e intelectual) y con mi suegra (la fina y elegante, marcadora de tendencia en cuestión de buen gusto). Cuando ambas están con Cronopio compiten entre ellas a ver quien lo agobia más rápido quien es la abuela preferida, entonces no paran de hablar y de parlotear y de estarle haciendo todo tipo de gracias para que este contento. Vaya, que se la pasan bien y Cronopio no podría estar más contento con la plena atención de las abuelas (aunque no ha faltado la ocasión en que las deja jugando solas).

Para mí es difícil convivir con las Súper Abuelas  que buscan poner el acento en mis carencias  y debilidades o, sencillamente, en mi falta de tiempo (o de organización,como se quiera ver) para tener al  niño como dicen ellas que Dios manda.  Mi suegra, fina y elegante, nunca se sentirá agusto por la forma en que llevo vestido a Cronopio (jeans, pantalón corto, camiseta de súper héroe y zapatos deportivos) y siempre buscará la forma de hacer ver que no pasé suficiente tiempo quitando las manchas de la ropa del niño. No falla. Le encanta hacer comentarios tipo “pero niño, a donde vas con esa ropa,que a la plaza no puedes con ropa deportiva” (si, no vaya a ser que estén ahi los fotógrafos y mañana  sales en el Hola).  En ocasiones he pensado que tiene un amigo imaginario, o es que quizá le habla a las moscas, porque con tal de no ahorrarse comentarios, ella piensa en voz alta: “esta camiseta también tiene una mancha y esta otra tiene una mancha ya bastante vieja“, “pero que pantalon tan arrugado, por diossss”. Vaya, que no puede quedarse callada y ve la forma en hacerme saber que, aunque pase mis buenas horas quitando manchas y planchando, nada es suficiente porque no lo estoy haciendo bien. Y lo mismo sucede con los modales del niño a la hora de comer. Ella parece no entender que Cronopio es muy pequeño y, sobre todo, que no es un adulto pequeño; como cualquier otro niño de la edad, Cronopio se ensucia cuando se lleva los alimentos a la boca, se levanta de la mesa, se le cae el agua en el mantel y ella le comenta a su otro yo, “si me dejan al niño unos cuantos días, porque con eso me basta, le enseño a comer con propiedad”. Y se queda tan ancha. Yo no le digo nada porque en realidad a mí no me lo está diciendo. El día que me lo diga a mi directamente…. si, ya saben lo que va a pasar.

Con mi madre es otra historia. Ella se graduó de medicina en la universidad de sus sueños. Le encanta ir por la vida diagnosticando gente, que nada mas le falta extender receta. Si ve que estoy medicando a Cronopio siempre, sin falta, tiene que opinar del medicamento, sus pros y contras, incluso ha llegado a decirme  que le llame al pediatra y le pregunte si le puedo dar lo que ella cree que podría ser más efectivo. Yo  no sé de donde saca tanta información, porque ella sabe del último estudio de la universidad de no sé donde o lo que dicen los científicos respecto a crianza y que la OMS dijo que precisamente eso que estoy haciendo en el momento es malísimo para el desarrollo del niño. A mi, sinceramente, me entretiene mucho oírla, imaginar de donde saca tanto, como va formando sus historias. Eso si, no le hago ni el mas mínimo caso.

Y como mi madre también es intelectual, me pasa sin falta sus más recientes recomendaciones de literatura infantil y hasta amenazó con regalarme ¡¡los versos de Pablo Neruda explicados a los niños!!

Yo, como buena mala madre que soy, no le hago casi ni a mi madre ni a mi suegra y plancho lo que puedo y quito manchas cuando puedo y si me apetece. Quiero que Cronopio no pierda la espontaneidad propia de su edad y si le da por bailar en medio de la comida, que lo haga. Y sinceramente, no se me antoja sensibilizarlo en la poesía, que no me lo puedo imaginar recitando ninguno de los 20 poemas, ni de amor, ni de desamor (lo confieso, cuando Cronopio era bebe le leía en voz alta “La vida exagerada de Martín Romaña” de Alfredo Bryce Echenique).

Paso olímpicamente de todas sus recomendaciones porque no voy a hacer las cosas de acuerdo a sus expectativas, ni tampoco voy a dejar que ellas asuman lo que no les corresponde,  ni tampoco voy a cambiar de pediatra. Y si, me gusta imaginar lo feliz  que seria mi suegra planchando y lavando la ropa del niño, vistiéndolo a su completo gusto, pero eso sólo en sueños.

Y ustedes, también tienen súper abuelas en la familia? Como hacen para gestionar el conflicto?

Que tengan un día a toda madre, Laura