De cuando mi madre se salta los límites y brinca encima de mi cabeza

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Han pasado solo cinco días desde que mi madre llegó a nuestra casa y Cronopio ya me ha soltado varias  frases tipo mamá eres mala”, “mamá maldita” y, el más reciente, “mamá eres más mala que la carne de puerco”, expresión muy usada por mi madre y que ahora en boca de mi hijo no me ha causado ninguna gracia, sobre todo porque se refiere a mí. Yo, la peor de todas, ahora soy más mala que la carne de puerco.  Podría haberme dicho que soy una madre más pesada que la Cuaresma, pero no, soy mala.

No es la primera vez que Cronopio me dice que soy mala, sobre todo cuando no le cumplo alguno de sus caprichos, y seguiré siendo mala si se trata de ponerle límites. Lo que me encabrona es que a ojos de mi hijo, mi maldad se multiplica entre más tiempo pasa con su abuela. Y es lógico. Mi madre está todo el día jugando con él y cumpliéndole sus caprichos; se puede pasar todo el día al pendiente de la respiración del nieto, haciendo todo lo que éste le (pide) exige; es cierto que mi madre se puede pasar en día tumbada al suelo jugando con Cronopio como si los dos tuvieran la misma edad, pero por eso mismo, soy yo la mala-malísima que tiene que poner los límites,  mientras mi madre es la abuela maravilla.

El conflicto se detonó cuando Cronopio me puso al mismo nivel que la carne de puerco. Le hice notar las cosas que le enseña a mi hijo, aplicadas a mí. Mi madre no fue capaz de decirle al nieto “no le hables así a tu madre, respétala”. La abuela maravillas no pone límites, claro, para eso estoy yo y lo único que se le ocurrió decirme fue “regáñalo tu”. Claro, tu le enseñas las tonterías, yo lo tengo que reprender y ante los ojos de Cronopio tu sigues diáfana, mira que lista.

A este drama, ya intenso para esos momentos, hay que agregar que días antes le dijo a mi hijo en dos ocasiones frases relacionadas a que si Cronopio no hacía tal cosa, yo le iba a pegar, “tu mamá te va a dar… tu mamá te va a poner una friega”.  A la segunda vez que le oí este tipo de amenaza le dije que no debía hablarle así.

Y así ibamos en esta familia, in crescendo en el nivel de drama, con una misma situación que se repetía: limites, berrinches, cumplimiento de las órdenes y caprichos del nieto, drama, más límites , más berrinches, tiempo fuera, consecuencias, hasta que recapacité, pensando en que los limites debía ponérselos a mi madre, no a mi hijo.

( Y en el transfondo de todo eso está la defectuosa relación que siempre hemos tenido. Mi madre, una mujer muy trabajadora, que me dio todo lo que podía necesitar,pero que emocionalmente me dejo semi desnuda, nunca me dio el lugar que yo sentía merecer. Desde muy pequeña tuve la sensación y, en ocasiones la certeza,  de que mi madre no me quería tanto como nos hacen creer que una madre puede querer a una hija. Nunca he tenido ni la seguridad ni el sentimiento  de que mi madre me haya dado el lugar que merezco, o creí merecer en su vida.  Ahora de mayor y a base de ir acumulando experiencias decepcionantes, tengo la certeza de que mi madre se ha visto socialmente obligada a quererme; es decir, no muero de amor, no te quiero, es más, te estimo, pero vamos a suponer que te quiero, pero en realidad me cagas, me desesperas, no sé qué hacer contigo y sólo puedo establecer una relación real contigo basada en la falta de respeto.  Así fue durante muchos años la dinámica de la relación con mi madre. Cuantas veces le oí decir que la tenía harta. Y ya de adulta esto no cambio, más que cuando me vio en un hospital psiquiátrico y prácticamente exigí su ayuda, su presencia en mi vida y se quedó ahí unos años, movida por la culpa, hasta que ésta se le agotó.  Y no cesó en demostrar su poco aprecio a mi persona, hasta que se me dio la gana de ser absolutamente feliz y mandarla al carajo… pero ese es otro post). 

No nos engañemos: mi madre volvió a mi vida no por mí, sino por mi hijo, prácticamente su primer y único nieto.  Si no sabes o no tienes la capacidad de darme mi lugar frente a mi hijo, vamos mal. No basta con cuidar a mi hijo con esmero, jugar con el hasta el cansancio, si no me respetas a mi, la relación con mi hijo será difícil no sólo para nosotras, sino para Cronopio mismo. Porque mi madre se va a su casa, a su ciudad, y lo que me  deja es un niño caprichoso, exigente y grosero y que además, ya está empezando a hacer distinciones entre mamá mala y abuela buena. Como ya dije, ella cuida con esmero a mi hijo y eso a mí me aligera la carga de trabajo y puedo dedicarme 8 o 10 horas seguidas a hacer galletas sin preocupación alguna. Mi madre ya se ha jubilado y tiene tiempo y recursos para dedicárselos a mi hijo; desde aquí ella ya juega con ventaja, en tanto yo no puedo ni debo comprarle a Cronopio todo lo que se le antoje y necesito desarrollar mi propio negocio, no para mi  bien exclusivo, sino el de mi familia entera.

Hoy le he dicho a mi madre que sea impecable con las palabras que utiliza en sus juegos con mi hijo. Mi madre es un excelente ejemplar pasivo-agresivo. Sus mejores agresiones las dice en forma de broma y si te ofendes, no tienes sentido del humor. Para joder la vida, se apoya en lo que supuestamente dicen escritores y filósofos. Ósea, no soy yo quien te ofende. Eso lo ha dicho William Shakeaspeare. Mejor dicho, eso dice mi madre que dice Shakespeare, entonces enójate con él, no conmigo. Y a saber si en realidad esas palabras tan ofensivas las dijo Shakespeare o Platón.  Entonces ella queda libre de responsabilidad y además queda como la más culta entre las cultas.

Hoy le he dicho a mi madre que entienda mi situación. Que ella no puede ser la que cumpla caprichos al momento porque cuando llego yo a poner límites, yo soy la mala y en estos días a ojos de mi hijo debo ser la más mala de Malolandia. Y que eso no es justo para mí.  Y que no es justo que sea yo  la que ejecute la amenaza que ella lanza a Cronopio, de que su madre le va a pegar si no obedece. Debo ser hippy o muy moderna, o muy borde, pero esas amenazas me parecen un recurso muy bajo y es que en esta casa sencillamente no las usamos. Del mismo modo, le aclaré, no le permito a mi suegra que le diga a Cronopio  “te voy a dar azotes en el culo“, que será una frase muy común en España pero a mí me importa tres cojones y a mi hijo no le dices esas mierdas. Y es que para mi mamá toda esta verborrea pasivo- agresiva no son más que frases, así, sólo frases.

Hoy le he puesto límites a mi madre y ella no ha perdido la oportunidad de pasarme la factura de que cuida mucho de mi hijo,  justo como hacía antes para chantajearme diciéndome “yo te cuidé cuando tu depresión “, como si ambas cosas me crearan una deuda impagable con ella, que le da libertad para hacer lo que le da la gana.

Hoy le he puesto límites a mi madre y hoy mi madre me  ha lanzado la más baja de sus manipulaciones: la estoy humillando.  Lo que para mí es sanar la relación y evitar que se salga de control, para ella es una humillación; en resumidas cuentas, Cronopio tiene razón: soy más mala que la carne de puerco.

Nunca he dejado de reconocer lo mucho que cuida de Cronopio, le he dicho, pero asumir los límites como una humillación esa una opción que ella ha escogido, porque es la que mejor le acomoda.  Así se lo he hecho saber. Esa humillación de la que hablas es tu opción, solo eso. Me despedí de ella, bajé del auto y agradecí todos mis  años en Terapia  Gestalt.

(Dedicado a La Terrible Gina, con quien compartí los viernes  en nuestra entrañable Narvarte; por esas mañanas en las que me descomponía totalmente y, al mismo tiempo,comenzaba a armar un nuevo modelo de mujer)

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16 thoughts on “De cuando mi madre se salta los límites y brinca encima de mi cabeza

  1. Hola Laura,
    Me siento muy identificada con lo que dices, la gran diferencia es que a mi quien me hacia la cochina competencia desleal era mi suegra, hasta que despues de mucha lagrima como tu decidi ponerle limites.
    El sentimiento de competencia constante se origino Cuando yo tuve mi hija, su primera y unica nieta, entonces ella decidio tomar el rol de ser la madre de la nina que nunca tuvo y siempre quiso, siempre pasando por encima de lo que yo decia y al igual que tu madre siempre haciendo una nina malcriada y caprichosa, Cuando mi hija empezo hablar, la frase que remplazaba la ‘carne de puerco’ era; ‘mama no abuela si’ todo el tiempo… duele y duele mucho, yo sentia que mi suegra era para mi hija mejor madre que yo, y no entendia como mi hija podia querarla mas a ella que a mi que soy su madre, mi esposo me decia que nooooo que yo era muy susceptible que no se que… hasta que afortunadamente el tambien lo empezo a ver, y bueno pues despues de poner los puntos sobre la ies y de mucha lagrima de su parte y de la mia ella ha aprendido a finalmente respetarme, y como dices tu, ante nuestro hijos primero el respeto por nosotras,
    para mi ella ha sido de mucho ayuda porque mi familia vive en otro continente y solo ella me puede ayudar, y aunque muchas veces crei poder sola con la casa mis hijos y el trabajo pues me di cuenta que no….
    Ahora te puedo decir que mientras mas me respete ella y no este pasando por encima de mi mas ella podra entrar en mi casa, porque estabamos en un punto en el que habria puntos de no retorno… y afortunadamente ahora que ella ha sabido tomar su rol de abuela, y que la mama es quien manda a sus hijos las cosas han ido mejor, aveces desvaria un poco… pero con no dejar tomar ventaja las situaciones las cosas vuelven a estar bajo control.

    Exitos y te apoyo de todo cor’azon!!

    • Hola Marisol¡ encantada de tenerte por aquí. Yo creo que has hecho muy bien con tu suegra, de verdad que poner límites es muy sano. No porque una necesite la ayuda de la suegra o de la madre, ellas tienen derecho a hacer lo que se les pega la gana y mucho menos involucrarse de forma negativa en los sentimientos y emociones de nuestros hijos. Si ellas tienen alguna frustración o deseo no cumplido respecto a su maternidad, es su problema, no el nuestro, que respeten nuestra maternidad, y si no la respetan, pues chao. De verdad que nos hacen sentir con muchas deficiencias como madres porque ellas son maravillosas, pero como dije, ellas juegan con ventaja pero de una forma desleal y abusan de esas ventajas.
      Mamá no abuela si, es muy fuerte, ya imagino cómo te sentiste, pero lo mejor, pusiste limites. Cuando se meten entre nuestros hijos y nosotras, si nosotras lo permitimos estamos jodidas, por ello vale la pena dar la pelea porque asumir que los niños los pueden querer más a ellas, se me hace mucha cabronada. Qué bueno que pusiste límites!! Bravo por ti! Ya pasare por tu blog, encantada y gracias por comentar, me alimentan mucho los comentarios para luchar y combatir mis culpas. Abrazo!

  2. Había dejado en pendientes este post…
    Cuando sólo tenía a Mija tuvimos que mudarnos a casa de miMamáO (en realidad de miAbueGelo), miEspo, la Mija y yo. Ël se iba a trabajar y yo me quedaba en casa con la niña y mi mamá y abuela. La situación que planteas fue muy parecida, miMamáO le permitía hacer a Mija muchas cosas que yo (nosotros) no, ella le cumplía caprichos, la apapachaba, jugaba, étc. Tuve muchos problemas con MiEspo porque me hacía ver como miMamáO no respetaba nuestra autoridad, la niña hacía lo que quería respaldándose en su abuelita.
    Yo sé que mi mamá no lo hacía con mala intención, pero sí tuve que hablar con ella varias veces respecto a su modo de educar y al mío, y cómo las cosas y frases que decía (y dice todavía) afectan mucho a la percepción de los hijos.
    Afortunadamente pudimos mudarnos de nuevo, ahora viene a visitarnos de cuando en cuando y trata de no interferir en nuestras decisiones, forma de educar y estilo de vida.
    Ánimo amiga, siempre se dan estas situaciones, nuestros hijos tarde que temprano se dan cuenta del lugar de cada quien, te lo digo porque yo pasé también por eso, preguntándome si Mija quería más a mi madre que a mí… pero el tiempo se encarga de poner cada cosa en su lugar… y claro, uno pone los límites a los padres primero y a los hijos después.
    Un abrazo en la distancia.

  3. Pingback: Esos minutos en que tu hijo se ha extraviado en una zona pública  (de mi personal historia de bares por España) | La Moleskine ® de Mamá

  4. Qué duro, ¿eh? Una madre es vital y aunque con los nietos hay que ponerles ciertos límites, si encima la madre no es “muy madre” la cagamos.
    Mola tu blog, espero pasarme más antes de que empiece a currar y pierda toda mi vida 2.0

    • Si crees que ponerle límites a tu suegra es difícil, ponerlo a tu madres es aún peor, porque ella por ser tu madre se siente con todo el derecho de hacer lo que quiere, por lo menos así es mi madre. Qué bueno que te mola mi blog 😉 me da gusto saberlo, espero sigas por aquí de vez en cuanto y cuando el curso te lo permita. Te mando un abrazo. Gracias por comentar 😋

  5. Yo tengo una muy buena relación con mi madre, la verdad, aunque ahora la tengo lejos, pero también me pasa como a ti que es una consentidora nata. Frase de ella cuando le digo que les ponga limites a los niños: “Yo ya fui madre y eduqué, ahora soy abuela y consiento” jajaja ¿Qué responder a eso? Además como los ve un par de veces al año tampoco me voy a poner a decirle qué decir ni cómo actuar con ellos. Los dias que estamos en España soy libre de niños y eso también se agradece jeje.
    Ánimo que con el tiempo los niños aprenden de que lo que hacíamos lo haciamos por su bien.
    Ahora, cuando son pequeños, todas somos malas madres
    Un besazo!

    • Enhorabuena por tu buena relación con tu madre 😊 yo también he oído eso de que los padres educamos y los abuelos conscienten, pero no estoy del todo de acuerdo. Si bien es cierto que la educación de los hijos recae en manos de los padres, los abuelos también educan con el ejemplo y siendo los abuelos unos pilares importantes en la vida de nuestros hijos, ellos se fijan en lo que hacen o dicen sus abuelos y si la abuela no respeta a la madre de la criatura, ese es el ejemplo que le están dando. Cuando nosotros vamos a España mi hijo feliz con sus abuelos y estos más y también tenemos unos días para nosotros pero antes les leemos la cartilla a los abuelos y les pedimos ciertas cosas en relación a nuestro hijo. Te mando un abrazo, gracias por comentar!!

  6. Esta claro que para nuestros hijos en algún momento seremos malas ya que es imposible y poco recomendable no poner límites pero también esta claro que tu caso es bastante extremo.
    A mí me empezó a pasar algo similar con mi suegra pero después de un par de respuestas por mi parte y por parte de mi marido, parece que el tema quedó claro. En mi caso el tema fue que cuando mi hija empezaba a comer, había determinados alimentos que no podía comer aún (como todos vaya) y cada vez que había alguno de estos alimentos, la frase era: “de esto la mama dice que no” hasta que le contestamos que no era cosa mía y cada vez que la oía, le contestaba: “no es cosa de la mamá, es que aún le sentará mal y verás”.
    La diferencia es que dudo mucho que mi suegra tenga ninguna maldad, creo que es producto de su educación(o falta de ella) y de su entorno y muchas veces para mí hay un abismo entre su forma de ver las cosas y la mía sobre todo por el tipo de familia de la que yo provengo en que el papel de las mujeres es bastante distinto.

    • Tienes mucha razón que mucho de esto, de que la suegra y la madre se metan en lo que no o estén empeñadas en ser súper abuelas, tiene mucho que ver con los tiempos tan distintos en que cada una nos hicimos madres. Ellas traen sus ideas, sus frases y esta bien, pero en mi casa no lo hagas, no lo digas porque me pones en mal frente a mi hijo. Y el ejemplo que pones sobre la comida para tu niña es claro: Tu mamá es la mala que te prohibe comer esto que tantas ganas quieres. Yo, tu abuela, súper buena, te lo doy encantad. Mira que listas!! Me enferma todo esto. Espero que tu suegra tenga la madurez para aceptar tus limites. Un abrazo, gracias por comentar!

  7. Que mal cuerpo me deja esa manía de las abuelas de que cuando les dices algo que no les viene bien se ponen de víctimas y te acusan de que las humillas. A mí me tocó vivirlo con mi madre y mi suegra, es más durante unos meses me tocó vivirlo con las dos a la vez, en mi casa, la cual se había transformado en su campo de batalla. Menos mal que mi carácter y el apoyo de mi marido hizo que reaccionáramos y poner a cada una en su sitio ( véase, fuera de mi casa)
    Los niños jamás deberían estar en medio de nada, ni escuchar que se le llama a su madre de forma despectiva y mucho menos darle herramientas para que falte al respeto, que pena que esas abuelas solo se miren el ombligo y no vean el daño que hacen.
    Un abrazo y muchos ánimos!

    • Que fuerte lo que viviste! No podría imaginar una batalla con madre y suegra en mi casa, las dos al mismo tiempo, es para enloquecer. Enhorabuena por tu carácter y por el apoyo de tu marido porque si no te impones ellas montan un circo de tres pistas en tu propia casa. Mis respetos!! Y si, cada quien en su sitio y en su casa y dios en la de todos pero en mi casa mis reglas y con mi hijo también mis reglas. Cada vez que dude de cómo yo he reaccionado, volveré a leer este comentario que me enriquece mucho. un abrazo, Natalia!! gracias por comentar

  8. Complicado ponerle límites a una madre sin cargarse la relación. Ánimo e intenta no oír esas frases. Complicado, lo sé, porque son como cuchillos que se clavan pero estás haciendo lo mejor por tu hijo.

    • Si, es súper complicado poner límites sin cargarse la relación, mis padres me han retirado la palabra, ya s les pasará porque por encima de mi hijo y de la relación que tengo con el, nadie. Gracias por comentar, un beso!

  9. Muy bello, sincero y certero post, es una lástima que una madre te saque en cara cosas, cosas que eran su deber (El de toda madre) y que hasta te de alguna manera te desautorice con tu hijo, pero bueno lo único es hablar y poner reglas claras pero antes que nada sanar esa relación es lo primero.. Ánimo y un fuerte Abrazo!

    • Gracias Diana! Sanar la relación con mi madre sería lo primero para que pueda haber una relación más diafana con mi hijo, pero creo que mi madre no es lo suficientemente madura para afrontar esto. Un abrazo, gracias por comentar!

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