La depresión, querida amiga

prozac

Prozac, mi compañera bicolor, que durante años fue una especie de bastón.

Cuando andaba allá por los veintitantos años enfrenté formalmente mi primer periodo depresivo mayor. Digo formalmente porque aunque anteriormente ya había pasado por periodos sumamente difíciles, nunca tuve la oportunidad de ser atendida sencillamente porque no sabía qué diablos pasaba conmigo. Hasta los veintitantos recibí atención de profesionales, como psiquiatras y psicólogos y, debo decirlo, en un principio me daba mucha vergüenza hablar del tema. Muy poca gente dentro de mi entorno sabía que yo iba a un hospital psiquiátrico pues quería evitar que la gente me imaginara usando una camisa de fuerza. Son tantos los prejuicios que se tienen sobre las enfermedades psiquiátricas que decidí no decir nada.   Hasta que yo normalice mí relación con mi propia enfermedad, me quité de penas y fue así como mis amigos y demás familiares sabían lo que me estaba sucediendo.

Desde entonces, para mí no representa la menor vergüenza hablar de mi etapa psiquiátrica más intensa; de todos esos años de cruzar la ciudad para ser atendida en un hospital psiquiátrico, de tomarme no sé cuántas pastillas al día, de salir a caminar por esta gran ciudad y caminar durante horas del brazo de mi madre, para que yo no cayera, para que yo generará endorfinas y para que me olvidara unos momentos de esto que formalmente se llama “periodo depresivo mayor”.

No es que yo vaya por la vida con un letrero que diga “Cuidado. Estoy altamente medicada y voy al psiquiatra”. Nada de eso. Simplemente que cuando se da la ocasión y si alguien lo pregunta o se dice una barbaridad sobre la depresión, yo hablo de mi experiencia. No me avergüenza en nada. Es una historia de lucha, de tesón y de mucha persistencia.

La depresion, hoy día, es una de las enfermedades que más discapacidad causan y, pese a ello, se le conoce tan poco.

Cuando yo estaba embarazada me abrí blog que se llamaba “Esperando a Cronopio”,  donde intenté escribir toda la confusión de esos meses, pero a mí misma me parecía una locura hacerlo. Por ello es que, ya con más herramientas y más fortalecida, posteriormente decidí abrir este blog, para compartir mi experiencia con la depresión y la maternidad. Es cierto que les debo muchos más post sobre este tema, del que debo seguir ahondando e insistiendo. Seguro que la depresión post parto seguirá haciendo de las suyas;  mi deseo es que cada vez haya más mujeres informadas sobre el tema, para que tengan más armas para enfrentarla y, sobre todo, para que no se sientan aisladas o bichos raros.

Caro López Moya, Mamá Resiliente, me ha entrevistado sobre mi depresión post parto. Les comparto esta entrada con mi testimonio escrito desde mis entrañas. ¡Espero les guste!

img_0121https://lamoleskinedemama.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=757&action=edit

Esta entrevista es una idea que surgió cuando dejaste un comentario en mi entrada sobre “depresión postparto”. ¿Cuándo te diste cuenta de que la habías padecido?

Prácticamente hasta que Cronopio, mi hijo, cumplió nueve meses. Poco antes de cumplir 25 años tuve que ser atendida por un periodo depresivo mayor, que me llevó a estar medicada y atendida por psiquiatras y psicólogos. Fue una etapa bastante dura para mí pero salí adelante, a veces a contracorriente, pero pude cumplir mis sueños, que eran viajar y estudiar (y por estudiar, estudié hasta un Doctorado). Así que cuando tú hablas de resiliencia sé muy bien de qué estás hablando, porque si alguna palabra me define es precisamente la resiliencia. A pesar de conocer tan bien a la depresión y, de cierta forma, hacerla mi amiga y compañera de vida, cuando me embarazacé y parí, no supe identificarla.

El embarazo y el post parto fueron sumamente difíciles y hasta que me detuve un momento a analizar mis miedos, es que tomé la decisión de hacer algo. Me daba miedo ducharme con mi hijo, pensaba que en cualquier momento iba a salir un enorme chorro de agua hirviendo y nos iba a dejar calcinados a ambos. Ir por la calle con él en su sillita era algo que me llegaba a paralizar pues creía que de la nada saldría un auto que pasaría encima de nosotros. Así puedo decirte muchos de los miedos y angustias que tenía; lo que me hizo recapacitar es cuando me di cuenta que yo quería huir del mundo y lo hacía metiéndome horas debajo de las mantas. Y mi hijo empezó a jugar y a gatear debajo de ellas. Me dolió tanto esa imagen de él que en ese momento pensé que tenía que hacer algo y me di cuenta, por fin, que estaba pasando por otro periodo depresivo mayor.

Quieres seguir leyendo? Aquí te dejo la entrevista completa, no te la pierdas!

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5 thoughts on “La depresión, querida amiga

  1. Eres grande amiga. Se podría decir que empecé a ir al psicólogo por acompañar a un familiar. Debido a su terapia yo acudía a las visitas. Como acabo la historia? Yo diagnostica de despresion posparto superada pero con heridas abiertas. Me sometí a un proceso para sacar todo aquello que yo guardaba entonces. La edad de mis hijos 2 y 4 años. La depresión post parto la tuve con nacimiento del mayor. Y desde entonces mi vida era una nebulosa. Fueron sesiones muy duras, donde afloraron sentimientos ocultos y fantasmas de hacía 4 años. Volví a revivir y a recordar mi parto, mis primeros días como madre…llore y lloré todo lo que tenía que llorar. Una vez acabada la terapia volví a ser la de siempre, más fuerte, más feliz y con más ganas de vivir. Desde entonces mis recuerdos no son nebulosas. Son claros y felices. Los tristes he aprendido a desplazarlos. He aprendido a ser feliz.

    • Me encanta la palabra que usas para la depresión post parto: nebulosa. Es eso mismo. Te hace ver todo de forma nebulosa, incluso la relación con tu hijo recién nacido. Qué bueno que hayas ido a terapia!! Es una gran fortuna que hayas dado ese paso!!! Cuánto cuesta una terapia en España? Cuando yo hablo de terapia allá la gente, me da la impresión, que no está habituada al hecho de que se puede ir con un profesional que te ayude a resolver tus problemas. De verdad tengo la impresión de que en España no es muy común que la gente asista a terapia. Ya me dirás tú si me equivoco. Cuando quieras escribir sobre tu depresión post parto, te presto este espacio, me encantará recopilar testimonios. La depresión post parto a final de cuentas, nos da mucho, nos hace más fuertes como madres.Te mando un abrazo grande!!!

      • No te lo vas a creer, pero tengo un post escrito y soy incapaz de publicarlo. Quizás es tu blog me cueste menos. Aquí ir a terapia es de locos, es triste pero es así. Mi propia familia no entendía porque comenzamos a llevar al familiar que acompañaba, y menos cuando empecé a ir yo también a terapia….Al familiar que acompañaba tenía 4 añitos recién cumplidos…así que imagínate quién era….y acabamos yendo a terapia los dos. El precio de la sesión de la psicóloga a la que íbamos era de 40€ El Niño y 50€ yo. Una sesión semanal. No sabría decirte el tiempo que estuvimos yendo…porque aquello también fue una nebulosa.

      • Gracias por la confianza y por compartirme esto. Si te apetece publicar ese post sobre la depresión post parto, que sepas que te presto este espacio para que te sientas con mayor libertad. Y si te sirve de desahogo y como una forma de repaso de lo vivido y como lo has superado, pues mucho mejor. Te mando un abrazo fuerte!!

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