Mis súper poderes de madre (o de cómo me convertí en mamá emprendedora)

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Desde que soy madre  detesto los relatos de las madres súper poderosas que con un aire de liviandad y relajación inauditos, parecen tener el control sobre cada asunto de su vida; al mismo tiempo que van súper peinadas y montadas en unos zapatos altísimos, parecen gestionar con gran facilidad todo lo relacionado con sus hijos, trabajo, marido, relaciones públicas, gimnasio, redes sociales, hobbies y cada rincón  de su vida personal. No sólo me cuesta creer  la total veracidad de esos relatos, sino que no me indentifico con ellos.

La primera súper mujer que conocí fue mi suegra, por supuesto. Cronopio tenía seis meses de edad y yo el mismo tiempo sin dormir bien y con depresión post parto. Se notaba a leguas que no la estaba pasando bien; pese a ello y con un hijo que hasta el momento no conocía la ropa sin arrugas, mi suegra, muy ancha ella, tenía que soltar una de sus joyas: ella nunca había dejado de hacer todo lo que  le gustaba aún con dos hijos; cuando ellos se levantaban, ya tenían en la mesa la fruta finamente picada (que se note que dijo finamente picada, no un vulgar plátano al que tu hijo le quita la cascara en dos segundos).  La intensa jornada de mi suegra incluía café con las amigas, visita rápida a la peluquería, dejar comida y mesa lista a la una de la tarde y marcharse por los hijos al colegio, entre doscientas cosas más para terminar su día sentada viendo las noticias mientras le  cosía a sus hijos la proxima colección de ropa primavera-verano. Y todo lo hacía sin despeinarse. Desde ese momento tomé conciencia que no hay vara más dura para medir a una madre, que la vara de otra madre.

Hoy me queda claro que este tipo de relatos están hechos en base a algunos hechos reales y  adornados con ficción pura; son historias diseñadas para que la que la cuenta, se luzca como una mujer extraordinaria,mientras que tu,  madre primeriza que desde hace siglos no se afeita las piernas y que piensa que nunca va a recobrar la cordura, te sientes un poco mierda y mucho más agobiada  aún con la mitad de cosas que hace tu suegra en un día.  Escuchas a estas mujeres extraordinarias y sientes que has perdido el control de absolutamente todo lo que tiene que ver con tu vida y ni siquiera tienes la menor idea de cuándo o dónde recuperarlo.

Hoy día puedo decir que yo también soy una de esas madres súper poderosas; una madre que  cual camioneta todo terreno   va saltando los baches y  los obstáculos que se le ponen en el camino. Eso sí, yo termino el día bastante jodida y hace ya un ratote que no voy a la peluquería. Las dos ultimas veces mi paso por este lugar fue un tanto patético: aprovechando que Cronopio necesitaba con urgencia un corte de pelo, lo lleve a un lugar ad hoc para niños y yo, con ojos de perro hambriento, le pedí a la peluquera si podía cortarme el pelo . A la salida me dieron un regalito, justo como hacen con todos los niños que se dejan cortar sin dramas.

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A raíz de que empecé a estudiar pastelería, descubrí lo mucho que me apasiona y decidí emprender mi propio negocio desde casa. Se trata de Hornear, Comer, Amar, galletas y pasteles personalizadados y hechos sobre pedido. Regalaba muchas galletas y pasteles y a donde quiera que me invitaban llevaba algo para que la gente lo probará; sin embargo, tenía que dar un paso más allá, pero, ciertamente, no sabía hacía dónde. Después de tomar mi segundo curso con Yuri O. Villela decidí emprender mi propio negocio. Yuri no sólo es la mejor galletera de este país, sino una chica excepcional que comparte su experiencia de vida  en el mundo de la repostería, de cómo  ella, de ser una madre deprimida y frustrada con su vida laboral (justo como yo), se puso a hacer galletas y  a base de trabajo constante y disciplina, hoy es quien es. Cuando ella vino a mi ciudad en octubre, salí con un cúmulo de ideas y, lo que es mejor, me convencí de que yo también saldría adelante. En diciembre me dediqué a hacer cerca de 300 galletas (y algunos pasteles), de las que vendí absolutamente todas. Mi Churri, que me apoya en cada locura que hago, me promocionó en su trabajo y prácticamente se convirtió en mi agente de ventas; también conté con el apoyo de conocidas que me permitieron promocionarme en sus negocios y aquí estoy…. horneando mucho, comiendo poco y amando lo que hago.

 

No ha sido fácil. He tenido que planificar mis tiempos al máximo, dejar a un lado algunas cosas, olvidarme de leer media hora antes de dormir y, en  muchas ocasiones, olvidarme por completo de la casa para concentrarme en la cocina. Han sido días de comer comida de la fondita, de tener montones de ropa limpia apilada arrugándose en un rincón. Han sido semanas de no comunicarme con los amigos, ni ponerles un whatsapp. O días en que Mi Churri y Cronopio se han marchado todo el día a buscarse algo que hacer fuera de casa para que yo pueda avanzar con mi trabajo.

El único sabor agridulce que me queda en la boca es en relación con mi hijo. Aún debo aprender a manejar las culpas que me  ocasiona no ponerle la debida atención en los momentos de más trabajo; todo esto quizá se traduzca para él en que ya no lo quiero  tanto como antes, o que por lo menos ya no es mi centro de atención y estas ideas que sólo yo supongo, me causan culpa, malestar y, de cierta forma, me hacen sentir que estoy haciéndole daños irreparables en su vida (suena cursi pero de verdad lo he pensado). Por otro lado, me tranquiliza saber que el está creciendo bajo mi mirada y en su casa, y que no tenemos que pasar por la difícil situación, a veces dramática, que padecen otras madres a las que sus horarios laborarles sencillamente les impiden conciliar y, por ello, tienen que dejar a sus criaturas con la vecina, con la prima de una amiga o con quien se pueda, sin  tener que gastarse más de la mitad de su salario en pagar niñeras. ¿Qué hacen las madres que trabajan fuera de casa cuando los hijos se enferman y no pueden echar mano de los abuelos? ¿Qué hacen ellas los últimos viernes de mes cuando la mayoría de los niños de este país no van al colegio por disposición de la autoridades educativas?  Cronopio está  en su casa, es cierto que a veces bastante harto y que el quisiera ir al parque o que jugasemos  todo el día, pero hay ocasiones en que no puedo darle todo lo que él me demanda, pero eso sí,  él está  seguro en su casa, bajo mi mirada (lo que también es cierto, es que Cronopio ahora tiene una madre mucho más feliz y que poco a va empoderandose).

Son unas cosas por otras. Me siento feliz de descrubrir mis súper poderes: transformar poco a poco mi vida, explotar mis pasiones y claro, convertir la harina, la mantequilla y el azúcar en cosas lindas.

Todas tenemos súper poderes, ¿ya sabes cuál es el tuyo o estás en vías de descubrirlo? ¡Compárteme tu experiencia!

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19 thoughts on “Mis súper poderes de madre (o de cómo me convertí en mamá emprendedora)

  1. Animo guapa, eres una artista con la pastelería, con el blog y aguantando a tu suegra. Por qué no lo vas a ser criando a tu pequeño? Los sentimientos de culpa vienen cuando realmente amas los que haces y quieres que salga perfecto. Pero en esta vida y sobre todo en la maternidad nosotras debemos de elegir lo que es perfecto. Me rio yo de las mujeres perfectas de taconazos, o no, no me río, mejor dicho me encantan si ellas se sienten a gusto consigo mismas, porque entonces son perfectas. Pero no por llevar tacones….

    • Eso mismo, nosotras debemos elegir que queremos que sea perfecto, cuales son las cosas que queremos llevar al máximo, si son los tacones y el súper pelazo o el emprendimiento en casa. No pretendo criticar a las mujeres que prefieren lo primero, pero tampoco dejo que me influyan. Es bien difícil, tu lo sabrás mejor que yo, llevar casa, hijos y negocio desde casa pero si al final de día tus satisfacciones son más grandes que tu cansancio,vale la pena. Te mando un abrazo, gracias por tu comentario!!!

  2. Qué quieres que te diga, si me pareces una súper-mamá de 10. Tener tu propio negocio, atender a tu Cronopio, las cosas de casa… Casi nada!
    No creo que las que tanto aparentan sean ni la mitad de felices que las mamás normales (de las que nos pasamos los meses sin pisar una peluquería y estamos con el moño-cutre a cuestas todo el día jjj). Tiene que ser muy frustrante estar perfecta para los demás y sentirse vacía porque no hace nada para sí misma. Por poner un ejemplo, tu suegra se pasa la vida exigiéndose y exigiendo “imposibles” sólo para y por los demás… ¿Pero y para ella? ¿Hace algo que realmente le guste, le llene, le haga sentirse feliz? Mmm…. Es muy triste, la verdad.

    En fin, que bajo mi punto de vista lo haces genial. No te preocupes que no creo que vayas a ocasionarle problemas a Cronopio 😉

    Un abrazo graaaaaande!

    p.d.: pintaza que tienen esas galletas y lo que daría ahora mismo por un pedacito de tarta…

    • Te equivocas con mi suegra, ella tiene un súper poder que no cualquiera: ella mantiene su ropa sin ninguna arruga, así vaya cruzando la selva. Es increíble la forma en que cuida que la ropa no se le arrugue. Eso sí, la veo y me canso porque eso es más desgastante que hornear 300 galletas. Vivir con apariencias y para los demás debe ser agotador porque como bien dices, nunca vives para ti. De verdad quiero pensar que lo estoy haciendo bien con Cronopio y poco a poco le doy más tiempo de calidad. Gracias por comentar, chica del lazo cutre (igual que el mío), abrazo!!

  3. Hola!!

    Acabo de descubrir tu blog y quería decirte que eres genial y que lo que has decidido es una cosa normal y necesaria. Todas las madres nos vemos en la misma situación y es algo real y que en lugar de reprocharnos y sentirnos mal, tendríamos que hacer lo que podamos sin dañarnos.
    Los niños lo acaban entendiendo, es buena idea organizarse y planear ciertos días o momentos solo para los niños y explicar que hay que trabajar para vivir y que por eso se está más ocupado pero que se planearán días en familia.

    Por cierto, qué ricoo todoo!! A mí que me encantan los pastelitos y las galletitas personalizadas, ya iba yo a comprar todos los fines de semana que soy muy golosa xD

    Un besito y mucho ánimo!!

    • Gracias por tus palabras! Es cierto que los niños terminarán por comprenderlo, que es algo necesario porque las madres tenemos también derecho a hacer cosas que nos gusten y ganar nuestro propio dinero. Para q la.culpa no me gane y no me maneje, la mejor opción es dedicarle a mi hijo todos los días momentos o ratos de calidad. Que gusto q hayas descubierto mi blog , Ojalá te quedes por aquí. Saludos y gracias por comentar!

  4. Lo primero de todo Enhorabuena Laura! por encontrar tu sitio, por tu trabajo, que a las pruebas me remito es fantástico.
    Decirte que las madres nos enfrentamos diariamente a la culpa, pero lo que me parece fundamental es tratar de cambiar la palabra culpa por responsabilidad, que no daña y si asume la madurez que supone ser madre. Decirte que has elegido lo que se adapta a ti y tus circunstancias y eso es lo importante y tratando de ser consciente como lo eres de dar lo mejor a tu hijo, lo haces muy bien. No te compares con nadie ya que aunque es cierto que hay madres que se organizan muy bien y parece que todo lo llevan de fábula, tú tienes que pensar en ti y tus circunstancias, cada persona es diferente y es más no se puede medir el nivel de bienestar por lo que se ve, sería necesario hacer un análisis más profundo y quizá te darías cuenta que no es oro todo lo que reluce.

    • estoy en cambiar culpa por responsabilidad. No solo es un cambio de palabras, sino de actitud ante las circustacias de la vida. En esas estoy, pero no me es facil. No entiendo esa necesidad que tengo de compararme con otras madres, pero lo que es mas, de comparar de modo que yo salga perdiendo. Ya basta de restarme cosas, ahora tengo que sumar y reconocer lo que estoy haciendo. Me ha encantado tu comentario. Gracias! Un abrazo!!

  5. Culpa es un sentimiento muy difícil de desarraigar de nuestra cultura, pero te digo algo, Cronopio está creciendo feliz con una mamá feliz, que hace lo posible y lo imposible por salir adelante, por realizar sus sueños y enseñándole a él a perseguir aquello por lo que vale la pena luchar.
    Felicidades y sigue adelante.
    Un abrazo fuerte!

    • La culpa es algo que nos enseñan desde pequeños, que por nuestras tradiciones cristianas llevamos muy en el fondo. Ya ves eso de “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”…. quizá nuestro trabajo ahora sea enseñarles a nuestros hijos a asumir responsabilidades, no culpas. Gracias por hacerme reflexionar en esto. Te mando un abrazo allá al norte!!

  6. Me encantó dar con tu blog.
    Me identifiqué mucho, xq soy mamá q trabaja en una oficina, tengo un pequeño negocio de artículos de repostería y en mis tiempos libres, q cada vez son menores, me gusta decorar galletas.
    La culpa de no brindarle tiempo suficiente a nuestros hijos es una constante, y q a pesar q muchas, como en mi caso, podemos contar con apoyo de los abuelos, no dejan de estar siendo criados por alguien más.
    Estoy en proceso de animarme a dejar mi trabajo de oficina y dedicarme maa a mi negocio.
    Lo q me hace pensar q ser multitask vale la pena, es cuando mi única hija de 4 años me dice con brillo en los ojos q ya sabe q negocio va a tener cuando sea grande: «una tienda de regalos».
    Me confirma q aun sin proponernoslo, como padres podemos transmitir un espíritu emprendedor contagioso.
    Un abrazo

    • Qué alegría que hayas dado con mi blog, ojalá te quedes por aquí! Tu comentario me ha dejado pensando en algo: lo que están aprendiendo nuestros hijos de nosotras. Cada vez son menos los trabajos que tienen todas las garantías (trabajos bien pagados, vacaciones pagadas y todas las prestaciones de ley). No sabemos cómo serán los trabajos cuando nuestros hijos tengan que emplearse, pero seguro serán muy diferentes a lo que es hoy. Qué bueno que tengan el ejemplo de en casa del emprendimiento! No me había dado cuenta de eso, el mensaje que le estoy enviando a mi hijo siendo emprendedora. Gracias por este aporte!! En otros comentarios me dijeron que debo dejar de sentir culpa y empezar a asumir responsabilidad, ese cambio de conceptos es vital, ojalá lo consigamos. Si yo ahora tuviera un trabajo de oficina con un sueldo fijo, dedicaría una parte para ahorrar para mi negocio futuro. Una conocida lo hizo así y ahora tiene su micro empresa en casa y con mucho éxito. te mando un abrazo, gracias por comentar!!!

  7. ¡Hola! Eres mi heroína. Yo quise hacer eso una vez y me rendí. También hice muchas galletas de las cuales vendí todas y me fue bien pero quizás tenga que ver que mi hijo menor en ese momento tenía 2 meses que me agoté. ¿En qué ciudad estás? ¡Saludos!

    • Yo no me hubiera planteado hacer galletas con un bebé de dos meses de por medio. Es algo q requiere mucha dedicación y paciencia y, por lo menos yo, no tenía en ese momento. He podido sacar todo adelante en las horas en las que mi hijo empezó a ir a la guardería, y ahí voy, quitándole tiempo al tiempo. Si te gusta vuelve a intentarlo porque es super divertido. Un abrazo desde Querétaro! Gracias por comentar

  8. Sabes porque decidí darte “follow” en Twitter hace días, porque en tu descripción dice “depresión” es de valientes reconocerlo y pedirle al mundo que entienda algo incomprensible… soy de tu club, ame tu blog… estaré seguido por aquí. Y justo hoy que me enoje con mi jefe y me mando decir que ya no vaya el lunes (ups!) voy a ver qué tip tomo de esta Diosidiencia. Atte: tu más reciente y feliz nueva follower. 😉😘

    • Bienvenida al club! tener depresion nunca debe ser motivo de verguenza, aunque los demas no lo entiendan. Ya me contaras que ha pasado con tu jefe que te dio vacaciones obligadas. Aqui te espero, que alegria saber que te gusta mi blog. Un abrazo, Karla, y gracias por comentar

    • Pensé que había contestado tu comentario… ahora veo que no. Lo siento. La tragedia de la semana pasada saturo mi cabeza.bienvenida a mi blog y a estas historias de depresiones. Tener depresión no es malo,puede ser una gran oportunidad para ser creativa y reinventar tu vida. No dejes de decirme que ha pasado con tu trabajo, Bienvenida al club!! Te espero por aquí un abrazo!!

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