Mis suegros nos visitan

shock-horror

Roy Lichtenstein

Ya lo sé. El titulo de este post encierra momentos de mucha tensión que ponen en crisis el normal desarrollo de aquello que desde epocas primitivas se ha dado en llamar familia.  No hace falta conocerme mucho para saber que soy una grinch de la familia, sobre todo si es la de origen, que algún dia les contaré de cuando me dió por ser feliz y talar mi árbol genealógico. A diferencia de los asquitos y repelus que  me causa la convivencia y el roce con mi familia de origen, amo profundamente a  la familia que yo he formado y soy una perra guardiana de todo lo que a ella se refiere.

Con la familia de Mi Churri me llevo muy bien. Sus tías y tios son adorables, todos, sin excepción y le tengo especial cariño a algunos de ellos, incluyendo a mi cuñado, con todo su mal genio y sus locuras. Toda la familia me aceptó desde un primer momento a pesar de conocerme tan poco. Y con mis suegros me llevé bien desde siempre, con sus altas y bajas, hasta que nació Cronopio y las visitas a nuestra casa se hicieron más regulares y más intensas. Y cuando hablo de intensidad, me refiero a que el nivel del drama y la crítica subieron  considerablemente.

Pese a ello, cada visita de mis suegros nos hemos esmerado por recibirlos con lo mejor que les podemos ofrecer, siendo generosos con lo poco o lo mucho que tenemos y, lo cierto, es que pasamos algunos buenos ratos y acumulamos muchos desencuentros. Cada visita mutua que nos hacíamos empezaba con nuestros mejores deseos de que las cosas transcurrieran apaciblemente, con el menor de los sobresaltos; sin embargo,  a los pocos días las cosas se torcían y acababamos, por lo menos de nuestra parte, despidiéndonos agridulcemente.  Esa ha sido la dinámica de nuestras mutuas visitas.

Hace nos cuantos meses que mis suegros estuvieron por aquí y parece que no fue suficiente la pasada ración de stress y disgustos que nos propinamos mutuamente porque mis suegros regresan!

Atención SPOILERS!  Mis suegros han decidido llegar a un hotel, que no quieren incordianos (ni incordiarse), cosa que agradezco porque, seamos sinceros,  en mi casa nunca han estado agusto.

Yo encuentro mi casa muy linda y acojedora, será porque es mi casa y vivo muy feliz en ella; es cierto que tenemos cosas por hacer para mejorarla pero sencillamente en este momento no estamos para ello. Sin embargo, cada visita de mis suegros es una oportunidad para sacar a relucir los defectos o supuestos defectos que nuestro espacio tiene y ya puestos a criticar,  le otorgan una calificación, como si se tratara de un concurso de belleza, donde por supuesto apenas si hemos aprobado. En resumidas cuentas: prefieren sacar a relucir nuestras carencias, o lo que ellos consideran una carencia, en lugar quedarse con lo bueno o simplemente callarse.

Hablando de “carencias”,  nosotros no tenemos television por cable porque no nos interesa. El problema viene cuando mis suegros no se quieren perder ni un minuto del acontecer político de España y por internet no pueden ver la televisión como en su casa, ni la Cinco, ni la Uno, ni la Cuatro, ni ostias, ni cuanto canal español hay. Con ello, se pierden las tertulias de la Cinco, de la Cuatro, de la Siete, del Nueve y del Doce. No pueden ver El Gran Wyoming, “el que verdaderamente informa” y con ello aumenta la ansiedad de mi suegro, que ya es mucho decir. (Les alclaro: muchos de estos programas estan disponibles en internet mediante pago. Algunos otros como los de RTVE si se pueden ver a excepcion de los documentales). Y para joderla más, mi suegro no puede hacer la siesta sin los interesantes alegatos de Sálvame, ni tiene forma de enterarse cómo anda el corazoncito de Rosa Benito o si Belen Esteban ya terminó  la escuela primaria. No queda de otra mas que echar mano del Youtube.  Tragedia total.

En eso llega el capitulo de final de temporada de The Walking Dead. Nos preparamos una rica cena y justo cuando estamos en medio de la nada matando zombies a palos, mis suegros están echando pestes y de mala leche  en medio de su propia tragedia personal: se estan perdiendo el capitulo de Mi casa es tu casa donde Bertín Osborne está en la cocina de no sé quien repartiendo micro machismos a tutiplén.

La hora de la comida (y del desayuno y de la cena) es una buena ocasión para hacer más drama. Aunque no aspiro a ninguna Estrella Michellin, soy bastante apañada en la cocina y si bien no podría concursar en Masterchef, tengo mi propio menú semanal bastante resultón que me saca de apuros con mucha dignidad. Sin embargo, esto no parece ser suficente para mis suegros (ni siquiera el tiempo que dedico a cocinar entre cuidar a Cronopio, hacer limpieza, ir al Gimnasio y un largo etcétera). No importa lo que yo ponga en la mesa, ellos  no sólo darán su opinón, sino que asumirán su personalidad de críticos gastronómicos viviendo en realidad paralela en la que ellos son Gordom Ramsey y Alberto Chicote. Vaya usted a saber. El caso es que el spaguetti siempre estara muy hecho o las zanahorias están poco hechas. Nunca hay forma de hallar el punto exacto, en nada. eso si, todo se comen. Hartita que estaba ya del tema, una tarde me cruce a la tienda de la esquina y compré todo para unos ricos y nutritivos hot dogs, y  no desperdicié la ocasión para decirles que no comieran mucho porque la OMS había dicho que las salchichas son cancerígenas. Y me quedé tan tranquila.

Cuando nos dieron la gran noticia de que nos harían la visita (perdonen que no aplauda) yo ya tenía listo mi nuevo menú que incluía sopas Ramen instantaneas (en mi pueblo también conocidas como Maruchan) una amplia selección de lo mejor de la sección de congelados y algunos platillos tipicos de la época de post guerra.

Hacen bien mis suegros en quedarse en un hotel. No sólo porque todos nos libramos de comer basura, sino porque ellos no van a ver mi cara de enfado permanente.  Cada visita es más dificil para mi, sobre todo porque les tengo mucho cariño y  agradecimiento, pero todo tiene un límite.  Es bien cierto que a generosos no hay quien les gane y conmigo han sido plenos en cuanto a sus atenciones. Por otro lado, todas esos buenos detalles no pueden ocultar su enfado y su falta de empatía hacia nosotros y hacia nuestra forma de vida, pero poco puedo yo hacer sobre este asunto. Dicen que una emoción que no se dice, que se oculta, va a buscar canales para expresarse. Eso mismo me pasa a mi. Ante sus constantes descalificaciones, he guardado silencio tratando de ser prudente, pero mi cara de permanente enfado, de  fastidio,  no me dejan mentir.

De cualquier forma, disfrutaré de todas las quejas que le hagan al gerente del hotel  y, a lo lejos, estaré mojito en mano, divirtiendome con el sufrimiento de este hombre que tendrá que ser un santo o retibuir a mis suegros con muchas cortesías y descuentos.

Eso sí. Tengo preparada una dotación de ansiolíticos y mantras y ya tengo los chakras ailneados. No sea que los corran del hotel.

Te invito a que me cuentes que tal la llevas con tus suegros, seguro que hay muchas cosas que contar  para hacer más llevaderas las tensiones.

Que tengas un dia a toda madre, Laura

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9 thoughts on “Mis suegros nos visitan

  1. Perdona pero me han hecho gracia algunas situaciones que has descrito. Son de lo más surrealistas y muy típicas de suegros típicos. Es increíble al punto de toca-narices que puede llegar una persona.

    Como es una visita, pronto se irán y te/os quedaréis tranquilos jjj. Hay un dicho que dice algo así como “visita que mas de tres días dura, huele como la basura”, así que a los tres días fueeeera XD. Me temo que tus suegros estarán algo más, así que mucha paciencia!!

    Besos y fuerza! Tú puedes!

      • Veo que la “ley de las visitas” es igual al otro lado del océano jjjj.
        Madre mía… un mes 😦 A mí me da un algo. Mis suegros muy majos (y muy cansinos), pero les tengo que tener en casa (o viniendo a mi casa -aunque estén en un hotel-) un mes y me entra una ansiedad que me muero.

        Toda mi fuerza va para allá volando!

  2. jajaja como me identifico con tu post, cuando me case con mi churri pensé erróneamente que la distancia física de sus padres me pondría a salvo de todas esas molestias del roce familiar, nada más inocente de mi parte pensarlo ya que se han sucedido miles de problemas y cosas con cada visita que tengo para hacerte un libro, en fin que siempre tener a los suegros en casa (por mi parte de forma separada) casi siempre me sorprendo de mi misma y mis reacciones puesto que soy una persona poco paciente, nada tolerante, nada cortes, cosas sin duda que deben de sobrarte cuando la otra persona se la pasa criticando todo. En fin espero que hayas sobrevivido a la visita con el hígado entero jijiji.

    • Hola Cinthya! gracias por comentar. Que inocentes hemos sido pensando que la distancia nos iba a a salvar de muchos dramas, jajaja. Parece como si todo el tiempo que nos nos vemos parece como si fueramos guardando todos los dramas para soltarlos cuando nos vemos. Bien dicen que el signficado de ex pat, es aquel que viaja a España a pelear con la familia 🙂 Yo tambien soy como tu, poco paciente y nada tolerante y no me gusta que se metan con mis cosas y aunque he tenido que inventarme la paciencia para sobre pasar las visitas, la mierda siempre sale por donde menos lo esperamos. Anda, cuenta mas de tus historias de familia (y te visitan de forma separada, no se si eso es peor). Visite tu blog y es una chulada, lastima que soy mala para el DIY 😦 Disculpa por contestar tan tarde a este comentario, desde que se fueron mis suegros he andado enferma. Un abrazo!!

      • Gracias por tu visita a mi blog, no te preocupes por contestar después todos los que nos dedicamos a esto sabemos que tenemos muchas otras cosas además del blog. Espero que ya estés recuperada. Te cuento algunas de las tantas cosas que me hacen odiar las visitas.
        El primer disgusto que tuve con mi suegra sucedió el año que me hicieron la cirugía de corrección de la miopía, claramente le dije a mi esposo que le avisara que no podía venir a molestar en mis vacaciones ya que las iba aprovechar para recuperarme, como te podrás imaginar hizo caso omiso a la recomendación y se vino de visita a la casa, estando en casa no dejaba que mi esposo me pusiera el medicamento lo interrumpía con mil pretextos y un día se pusieron a platicar y me dejaron sin comer , entonces hubo problemas ya que claramente el de la culpa había sido mi lindo esposo y por no pelear me fui esos días a pasarlos con mis padres, no se que es peor, si las puntadas de mi suegra o el efecto que causa en mi esposo… esto ya tiene sus años pero te juro que cada vez que me acuerdo me dan ganas de estrangularla.
        Otro año llego igual para variar en mis vacaciones yo ya tenía planeado esos días, y nada me la tuve que pasar atendiendo visitas indeseadas y además llevando a la señora a todos los lugares que se le antojaban, horrible cuando te tiran por tierra todos tus planes de descanso y además con el extra de tener que soportar gente que la llevas a cualquier lugar y se queja del servicio, se queja de la comida, del lugar, etc, etc…..
        Afortunadamente mi suegro es todo un amor de persona nada que ver con ella jajajaja, a faltado poco para el divorcio por culpa de mi suegris.

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