Mi hijo no recordará que estoy gorda

Fernando Botero

Fernando Botero

 

Nos gusta planear nuestras vacaciones con algunos meses de anticipación y yo, por enésima vez, me tracé la misma  meta en la que he fallado continuamente en los últimos tres años: bajar de peso. No sé de donde saqué que a nuestro viaje a playa necesariamente tenía que ir guapisima y delgada, como si fuera un must llevar cuerpazo para merecer un pedazo de playa donde asolearse.  Si bien no era mi intención ponerme un bikini (el que usé en la luna de miel está en un cajón muerto de la risa), quería estar delgada como si eso fuera mi pase a La  Felicidad directo y sin escalas. Además, por un asunto meramente de vanidad, queria usar ropa bonita  y no las garras que me he comprado últimamente para autocastigarme  con el pretexto de que la tienda donde las venden me queda cerca de casa (esa ropa esta un poquitin menos fea, porque coño, que difícil es encontrar ropa linda en tallas extras, que a veces da ganas de ir a una tapiceria para que me tapicen completita).

De cuando me propuse bajar de peso al inicio de las vacaciones, bajé unos kilos con el apoyo de una nutriologa, auriculoterapia y ejercicio, pero no llegué a la meta que me impuse sencillamente porque mi ansiedad por bajar de peso y mi asquerosa adiccion al azucar, han sido más  cabronas que yo, por lo menos hasta el dia de hoy. He comprobado que el hecho de estar a dieta hace que mi ansiedad se dispare y quiera ponerme a hornear todo tipo de pastelitos o correr a la tienda más próxima a comprar un asqueroso helado grasoso que ni loca comería en otro momento de más tranquilidad. Ante la inminente llegada de las vacaciones tenía dos opciones: imponerme un dieta rigurosa (que en realidad me haría subir más de peso) o también optar por tomármelo con calma y aceptar que  no iba a estar delgada para cuando partiéramos. ¿Y qué si voy gorda a la playa? ¿En qué momento nos hicieron creer que sólo las flacas son felices en la playa? ¿Habrá alguien en la playa a quien le importe mi peso? Al carájo con los kilos demás, que me voy de vacaciones y estoy felíz!

El punto de la vanidad lo resolví porque justo en esos dias, descubrí que en mi pueblo abrieron una sucursal de Old Navy, la marca favorita de gordas y flacas con poco presupuesto y muchas ganas de ser trendy.  Salvado el asunto de la ropa, lo demás era una cuestión de actitud ante la vida, de preocuparse por lo realmente importante, por disfrutar. Sólo eso. Y así mismo lo hice. Me trepé al avión con esos kilos que no pude bajar antes y, de la misma forma, me puse el bañador y me fui a la playa. Y me saqué mil fotos con mi hijo; estaba muy contenta, tanto q me olvidé un momento de que me vería gorda en  la foto (ya antes cometí el error de no dejarme fotografiar por temor  de como me veía).

En la playa y en la piscina me olvidé de mis traumas, incluso frente a la barra del buffet. Y tomé el sol, y nadé, y comí lo que me apetecía, sin dejar que mi voz en off me dijera a cada rato lo gorda que estaba; parecía como si mi gorda en off se hubiera tomado sus vacaciones lejos de mí y yo de ella. Me di la oportunidad de descansar incluso mentalmente y me dediqué a disfrutar y a compartir la dicha de tener unas vacaciones super divertidas.

Cuando vemos las fotos de este viaje yo soy la unica que observo detenidamente mi cuerpo. Mi Churri y Cronopio recuerdan lo realmente importante: lo bien que la pasamos, lo mucho que nos divertimos y los felices que somos juntos. Entonces, porqué y para qué estarme martirizando con el mismo tema, mejor atesoro estos momentos, que son los años maravillosos de nuestras vidas.  Y aunque mi hijo aun no tiene claros los conceptos de gordo-flaco (a veces pienso que tendria que estar mas delgada para cuando Cronopio los entienda), con los años él no va a reparar mucho en mis kilos demás, sino en mi carade felicidad.

Para mí sorpresa vi muchos cuerpos iguales al mio. Si, vi cuerpos reales y uno que otro moldeado en un quirófano. Vi celulitis (mucha celulitis), estrías, grasa, piel flacida, eso mismo, cuerpos reales, sólo que una, en un afán de joderse a si misma y hacerse la vida difícil, sólo guarda en su memoria los cuerpos delgados; aquella imagen de la mujer con tres hijos, vientre plano, luciendo maravillosa, es la que se te queda bien guardadita en la memoria, como un recordatorio de tu incapacidad para cumplir tus metas, un recuerdo que se queda permanentemente en tu cabeza y aparece cada que quieres ir a la playa y sientes que debes hacer una vez más la Operación Bikini.

De regreso de vacaciones me esperaban en casa todos y cada uno de mis traumas;  esta vez pienso combatirlos de formas diferentes. No quiero volver a ponerme a dieta porque me resultará contraproducente y me dolerá fracasar por enésima vez al toparme con la misma piedra. He pensado que ponerme a dieta es en realidad una forma de maltratarme mucho más profunda y quiero parar de hacerlo.

No se trata de que de la noche a la mañana me acepte con mis kilos. Para ser sincera, añoro mi imagen de mujer  delgada; añoro mis vanidades, la coquetería que la gordura no permite salir; extraño abrir el armario y no saber que ponerme porque todo me queda (cuando estas gorda tus posibilidades son mas reducidas). Y, ademas, viniendo de una familia de diabéticos, bajar de peso se convierne en una necesidad.

Una vez leí que bajar de peso estaba mas en nuestra mente que en nuestro cuerpo.  Creo que sabotearme en cada dieta que hago tiene más  que ver con la mierda que traigo  en la cabeza que con la autodisciplina.  Por ello, recién he comenzado una terapia cognitivo conductual que me ayudará a sacar a la gorda que en mi cabeza se niega a dejarme en paz y, por otro lado, analizar esos hábitos  y pensamientos que me llevan a comer compulsivamente. Ya les iré contando de mis avances y descubrimientos.

Que tal llevan ustedes el verano y los kilos demás? ¿se atreven a olvidarse del sobrepeso y centrarse sólo en lo importante?

Con este post me uno a la iniciativa de Scary Mommy “Tu hijo no recordará…”, que tuvo a bien recordarnos lo escencial de la vida: ser feliz con nuestros hijos.

Que tengan un dia a toda madre, Laura

(Yo ya tuve mis vacaciones  asi que nos vemos todo el verano aquí en mi Moleskine)

 

 

Advertisements

9 thoughts on “Mi hijo no recordará que estoy gorda

  1. Qué difícil es abstraerse de los cánones; de los dimes y diretes; De la publicidad engañosa de cuerpos diez… De las madres “top” que tienen hijos y lucen tipazo a los diez días, y no sabes ¡cómo coño lo hacen!…
    Tengo dos peques, y aunque no estoy gorda en sí… He perdido mi cintura, mi culo se ha caído, me ha salido celulitis y piel de naranja, y las tetas después de dos lactancias prolongadas, no me llegan a la cintura porque son más bien pequeñas y se han quedado reducidas a su mínima expresión (y porque van colocadas dentro del sujetador😝).
    Espero que mis hijos no me lo tengan en cuenta… Jejeje: ya lo hago yo!
    Me encanta tu post!
    Feliz verano😘

    • hola Yolanda,! Hace poco o lei la noticia de que se prohibió en el metro de Londres la publicidad engañosa respecto a cuerpos femeninos, no sabes cómo aplaudo esto. Y es que una se engancha fácilmente a ella y te confunde muchísimo. Pero claro, somos nosotras, no lo hijos. Si a nuestros hijos les pidieran que describieran a sus madres, seguramente dirían mil cosas primero y después dirán que estamos gorda y seguramente no lo dirán de forma peyorativa, como nosotras. Definitivamente, la.cuestion de nuestros cuerpos es cosa nuestra, no de los hijos. Espero que pronto te puedas sentir más agusto con ti cuerpo o concentrarte en lo bueno que tienes, gracias por comentar y feliz verano para ti también

  2. Nosotros fuimos de vacaciones pero a Londres, por lo que no tenía que “ponerme a punto” para la playa. Además, allí he andado lo que no he andad en todo un año… eso sí, se come muy mal, o sea que tampoco he bajado peso. Pero yo es que ya no me obsesiono con mi peso a no ser que sea para pensar un poco en la saludo… cuando los kilos de más se aburran de mí ya se irán… Y mi hija, a pesar de sus 5 años, me ve fantástica porque soy su mamá 😉
    Saludos guapa!

    • Seguro que tu hija te ve fantástica y ella no repara en tus kilos demás, sólo lo hacemos nosotras! Que tal Londres? Mi Churri estudio inglés allá y dice que la comida es realmente lamentable, sobre todo si vienes de España, donde se come bien donde quiera. Y que suerte tienes en no obsesionarse con el peso. Ojalá tuviera yo algo de ello. Abrazo y gracias x comentar, Aisha 🙂

  3. Tu historia es mi karma de vacaciones, cada año es igual. Llego al punto de sacarme fotos con mis hijos adelante paran que no se me vean los rollos. Y me niego a tapase como una carpa india, me gusta estar al sol y tener color…. (Gata flora nos llamamos aquí!)
    Mis vacaciones on en Diciembre, pero nunca llego lo suficientemente delgada , o cómoda, por ahora mis hijos no critican, pero ya no creo que me falte mucho…
    Y te diria que en términos generales estoy bastante contenta conmigo, salvo cuando llega el momento de la biquini, y ahi me pasa algo similar: veo a las demás mujeres reales y me digo, bueno, tampoco estoy tan mal, para tanta critica: celulitis, panza, rollos, etc, etc. No pretendes er modelo de pasarela, pero debería tratarme con mas cariño… 😉
    Sobre todo cuando me cuesta dejar las harinas…y sabes que? Añoro lo mismo que tu: mis alños de minifalda, de tops y remeras cortas, de no panza.
    Ok 2 hijos mas tarde, hago lo mejor que puedo.
    Se ve que cerrar la boca no es lo que mejor me sale
    Disfruta tu verano!!!
    un beso

    • Parece que este comentario lo escribí yo, que también amo las harinas y el azúcar y que también me saco fotos con mi hijo delante mio para tapar la barriga (lo escribo y me da risa) y también cuando voy a la playa digo que no estoy tan mal 😃 pues si, como bien dices, hay que tratarnos con más cariño 🙂 gracias por comentar, abrazo!!

  4. No, tu hijo no recordará si estabas gorda o flaca, de verdad no lo hará, recordará como lo hiciste sentir cuando lo cargaste porque lloraba, o cuando le diste vueltas para dejarse caer en el sillón o si le horneaste su pastel favorito aunque no fuera su cumpleaños… recordará aquellas maravillosas vacaciones en la playa y como te reías cada que venía la ola…
    Un abrazo Laura!

    • Claro que mi hijo no recordará que estoy gorda. El problema de la gordura es mío,no de el. Seguro que recordara el olor de las galletas recién horneadas, de eso estoy convencida. Te mando un abrazote (uno más) gracias por todos tus comentarios 😀

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s