Dramas de Mayo: el día de la Madre

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Autor: Cronopio,  Pintura dactilar sobre papel bond,  28×21.5 cm,  2016

Lo confieso: el día de la madre me causa mas confusión que el periodo post electoral en España. Hasta ahora, el Diez de Mayo (dia de la madre en México) me remite más a mi madre que a mi propia experiencia como tal. Y por ello es que en dias como estos me siento especialmente confundida, como lo he estado casi toda la vida en relación a  mi madre.

De niña el 10 de mayo siempre fue una fecha dificil para mí ya que me dejaba  un sabor amargo. En las escuelas primarias de este pais el festival del dia de la madre es un tema aparte. Desde no sé cuantas semanas de anticipación, profesores y alumnos nos volcabamos a la organización del dichoso festival, ensayando, dia tras dia, el mentado bailable. Y por si fuera poco, tambien dedicabamos tiempo de clase a elaborar una manualidad para darle a nuestras madres de regalo, que a muchos de nosotros nos costó medio riñon terminar o, incluso, era tu misma madre la que tenía que terminar en casa el regalo porque corriamos el riesgo de ser reprobados. (En mi caso, recuerdo especialmente un juego para el baño totalmente tejido que nos pusieron a hacer; consistía en cuatro piezas tejidas para decorar el baño y mi gran hazaña fue hacerle creer a la profesora que tenia el regalo completo, cuando en realidad solo pude terminar una pieza).

Los Dramas de Mayo se repitieron cada año durante toda la escuela primaria y cuando no tienes ni diez años, eso significa la vida entera. Mi drama personal en Diez de Mayo consistía en que mi madre no iba los festivales o, en caso de que llegara a asistir, sólo hacía acto de presencia. Ella decía que no podía faltar al trabajo pero con los años me di cuenta que tenia la opción de pedir permiso; sin embargo, nunca lo hizo. Ella se iba de la escuela a las 10:30, y si para esa hora yo no había bailado, se marchaba  de todos modos.

Lo más duro para mí dentro de los Dramas de Mayo, era regresar sola a  casa, con mi ropa del festival aún puesta y en la mano el regalo que le habia hecho a mi madre. Y en el camino a casa, donde habia dos escuelas más, me iba topando con la misma imagen: una madre con su regalo en la mano caminando a lado de su hijo vestido de festival.

De niña se me hacia una tortura y ahora que soy mayor aún no puedo enterder las razones por las que mi madre no me acompañaba al festival. Es cierto que ella, como millones de madres, tenia que hacer mucho para tratar de conciliar el trabajo con la vida familiar, pero tambien creo que habia razones personales para que mi madre no pidiera permiso para faltar ese dia a trabajar; ella me argumentaba que no podía pedir días economicos para ocuparlos en caso de enfermedad de mi abuelo. Ya de mayor me puse a analizar sobre los días que mi madre podía pedir permiso para ausentarse y, hasta la fecha, no me salen las cuentas.

No estoy juzgando a mi madre sólo por sus ausencias en los festivales escolares, es más complejo. Estos eventos simbolizan el permanente desecuentro que he tenido con ella practicamente durante toda mi vida. Hace poco mi padre rescató unos videos de cuando yo era bebé, me quedé con la inquietud de lo que pudo haber pasado en la vida de mi madre que truncó nuestra relación.

Desde pequeña las muestras de amor filial se me han hecho, ciertamente, excesivas. Nunca pude ver mi reflejo como hija en ninguna de esas canciones con las que cerrabamos el festival de mayo, como tampoco hoy día  me hallo entre tanta publicacion de Facebook cargadita de mensajes que compiten entre ellos por ser el más cursi. Y el monton de fotos que la gente pone a lado de sus madres, todos felices e impertubables, me hacen pensar que yo  tendria que meterme al baúl de los recuerdos para rescatar un momento Kodak a lado de mi madre. La mas reciente foto que me hice a su lado fue cuando mi boda y, a juzgar por su expresión facial,  la foto no está para enmarcarla.

La historia de mi madre y mía es la del permanente desencuentro. Hoy día y gracias a la terapia, mantengo un sano distanciamiento, emocional y fisico, que nos permite tener una relación de respeto. Y es que después de años de incetidumbre, de que sus reacciones y sus otros apegos me hicieran sentir desorientada y desnuda a mitad de la calle, hoy solo puedo aspirar  a eso, al respeto. La llegada de Cronopio a nuestras vidas ciertemente no nos ha acercado en el plano emocional. Como dije, mantenemos el respeto, sobre todo por Cronopio.

Poco a poco he ido deslindandome de esos Dramas de Mayo que me sucedieron como hija para poder construir otra historia como madre de Cronopio. Parte de mi depresión post parto tenía que ver con el miedo que tenía yo a que mi vida fuera un permanente deya vu y que mi hijo tambien se sintiera a mitad de la calle y desnudo. Ha sido un proceso largo y duro en el que yo me estoy inventado como madre, un proceso en el que los unicos protagonistas de esta historia somos Cronopio y yo.

¿Que tal llevan el día de la madre? ¿Aprovechan para dejarse consentir o retoman el drama de vidas pasadas?

Que tengan un día a toda madre, Laura

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12 thoughts on “Dramas de Mayo: el día de la Madre

  1. Si ya estás en terapia llevas buen camino avanzado, me parece lo más sano no juzgar a tu mamá, pues uno en realidad no sabe los motivos que tuvo, o como bien dices, que habrá pasado en su mente para desconectarse de ese modo.
    Si bien es cierto que la relación con tu mamá influye en tu relación con Cronopio, no es determinante, “herencia no es destino” me decía un psicólogo y tenía mucha razón. Un nuevo camino, por el simple y sencillo hecho de que tú no eres tu mamá, Cronopio es afortunado de tenerte, ustedes escribirán su propia historia.
    Un abrazo grande.
    P.D. Muchos de los que publican sus fotos con sus mamis son sólo eso… publicaciones. A la hora de la verdad… salen sobrando.

    • Muchas gracias por tus palabras. En mi terapia me dijeron exactamente tus mismas palabras, herencia no es destino. La historia de Cronopio y mía es solo nuestra, pero esto lo puedo decir solo gracias a la terapia. Antes de embarazarme tuve una terapia muy intensa sobre la relación con mi madre, todo se dio de manera involuntaria y el resultado ha sido muy bueno. Poco a poco he aprendido de lo bueno y lo malo de mi madre y hacer a un lado lo que no me hace bien.
      Te mando un abrazo. Gracias por leerme y comentar 😉

  2. me has dejado con unas ganas inmensas de abrazarte y no creas que es por ser condescendiente es porque me he indentificado contigo en algunas partes, mi mamá tampoco estuvo en la mayoria de mis festivales, quieres saber lo mas loco, era la subdirectora de la escuela donde estudiaba o la maestra que química y fisica en mi secundaria, yo recuerdo que era porque corría para todos lados esa fecha pero ella me decía que si estaba y me veía.
    Me costo mucho trabajo superar eso junto (como tu dices) otras cosas de mi infancia con ella y fue hasta mis 18 años que mi padre murió que comenzamos una historia diferente, se siente bien sanar heridas y ayudo mucho que ella no pretendíera maternarme a esa edad (que coincidio con su jubilación) si no convertirse en una compañera y amiga, tuvimos una relación estrecha y como adulta supe como se siente encontrar refugio en casa y con mamá así hasta hace unos meses que ella murió.

    • Que sepas que me he quedado con la impresión de que de verdad me has dado un abrazo! Gracias por compartirme un pedazo de ti con este comentario. Parece que somos muchas las que lo pasamos mal en los festivales y que nos han dejado una espina, sobre todo a los que eramos hijos de maestros.En cualquier momento podriamos abrir una petición en Change.org para que prohiban esos festivales del terror 🙂 Lamento mucho que tu madre ya no esté contigo, pero que bueno que tuviste la oportunidad de sanar la herida y tener un tiempo para disfrutrar la relación con ella. Debes sentirte orgullosa por ello. Te mando un fuerte abrazo de vuelta y gracias por leerme y comentarme 🙂

  3. Pérdoname pero voy a ser un poco radical: tu vida es tuya y a tu madre que le den. Jaja es que tenía que decirlo.

    Las madres tenemos un poder tan grande que yo me asusto sólo de pensarlo desde mi posición de madre.

    La mayoría de las personas adultas lidiamos con las consecuencias de las relaciones paterno-filiales y especialmente de la madre: a veces han sido frías y distantes, otras demasiado exigentes, demasiado protectoras… pero muy pocos tienen la valentía, la fuerza, el amor propio y el deseo de luchar por el bienestar emocional como para acudir a una terapeuta. Así que te felicito por ir al terapeuta y por ser capaz de haber encontrado la manera de relacionarte con tu madre y por haber luchado para crear tu propia historia con tu hijo independientemente de ella. Me ha encantado tu post por sincero, desgarrador y por tu afán de mejorar cada día. Enhorabuena.

  4. Regreso al blog y me encuentro con este lindisimo comentario! Muchas gracias, me has hecho el dia 🙂 Si, como bien dices, a mi madre que le den! Yo tengo mi vida y necesito una nueva historia para vivir con mi hijo. Muchas gracias por comentar y disculpa la demora de mi respuesta. Un abrazo!

  5. Yo tuve esos mismos miedos embarazada de V. Es un miedo algo irracional a que se repita la historia, porque lo cierto es que no me parezco en casi nada a mi madre, y no me veo ni de lejos haciendo sentir a V de esa manera (espero y deseo que jamás ocurra). Parece que hay como una obligación de adorar a una madre por encima de todas las cosas, pero aunque lo normal sea eso (y afortunados ellos), hay que entender que no todas las relaciones son iguales, y que antes, ser madre no era precisamente una opción, pero la mayoría acababa con 2-3 hijos. Mi madre y yo nos caemos mal, esa es conclusión a la que he llegado con los años. Jamás la elegiría de amiga y supongo que lo mismo diría ella de mí. Es duro, pero es así, y no pasa nada. Tengo un montón más de familia/amigos que me caen fenomenal jajaja
    Un abrazo =)

    • Confieso que me ha costado leer tu comentario. Primero, las lagrimas no me dejaban leer y, despues, acabe riendome. Parece que yo escribi tu comentario, con puntos y comas. Mi embarazo fue dificl por el miedo a repetir las historias de amor y desamor con mi madre. Por fortuna la terapia me ha ayudado a entender que no tengo porque ser mi madre, ni repetir sus mismos errores. Hoy dia lo entiendo, pero en el embarazo y el post parto fue duro lidiar con esa imagen temible y terrible. Es cierto que parece una obligacion adorar y venerar a la madre. Y no es asi. Cuando yo digo que yo a mi madre ni la adoro ni la venero, parece que cometo un crimen. Los que me conocen y conocen a mi madre no me juzgan (y tiendo a pensar que hay quien envidie que yo pueda decir de mi desamor a mi madre). Pero como bien dices, NO PASA NADA. Ya hare post donde hable mas de ella (aqui entre nos, me cuesta trabajo, siento una especie de traicion, pero seguro la superare) Te mando un fuerte abrazo!!

  6. Cuando te he leído he recordado muchas cosas de mi propia infancia. Mis padres tenían que trabajar muchísimo y apenas podían desviar sus tiempos para que yo pudiera apuntarme a cosas como baile o actividades extraescolares. Cuando nació mi hermano ellos estaban algo más cómodos a nivel económico y con él sí pudieron hacer muchas excepciones, porque como mis padres trabajaban juntos, mi madre podía tener algo más de tiempo libre para dedicar a acudir a fiestas del colegio o para llevar a mi hermano a actividades que a él le gustaban y a las que me apuntaban también para que yo no me quedara en casa.

    Cuando crecimos un poco, mientras mi hermano se quedaba en casa porque era “alérgico” al polvo, yo tenía que ir al negocio de mis padres a trabajar con ellos. Mi tiempo libre era para estudiar y ayudar en casa y en el trabajo. Así empecé a querer apuntarme en un millón de cosas con tal de “tener tiempo para mí” y así las dejaba a medias todas ellas porque eran una vía de escape, más que una afición que disfrutaba de verdad. Mis padres acabaron por no apuntarme en nada más y por obligarme a pasarme los veranos con ellos en el negocio hasta que tuve edad de quedarme en casa cuidando a mi hermano.

    Durante muchos años esto fue algo muy duro para mí. No entendía (y reconozco que en ocasiones aún no entiendo, a pesar de conocer ya los motivos) lo que pasaba y por qué había tantísima diferencia entre él y yo. Mis padres habían perdido tres bebés antes de tenerme a mí, el primero fue un embarazo que llegó a término pero no pudo ser y mi primer hermano (así lo considero) nació muerto. Era un niño. Mientras yo fui “la niña milagro” y por eso no querían soltarme nunca y me sobreprotegían, él era “el niño que pensamos que no tendríamos” y para él todo eran mimos y el mundo se tenía que adaptar a él.

    Con los años mi relación con mi madre mejoró mucho y comprendí muchas cosas, hice las paces con mi pasado y mi relación con mi hermano es mejor que nunca, aunque ahora muchos kilómetros nos separan. Con mi padre la relación es buena porque estamos cada uno en un continente, pero sé que me quieren y que en sus acciones no había otra cosa que el afán de criarme de la mejor manera que sabían.

    Afortunadamente una cosa que aprendí es que todo lo que vivimos nos ayuda a ser las personas que somos, y de lo menos bueno aprendemos con la idea de no repetir aquello que nos ha hecho daño con las personas que amamos. Yo espero que ese aprendizaje se traduzca en una mejor relación con mis hijos de la que mis padres tuvieron conmigo y en un trato más igualitario entre los hermanos, para que ninguno sienta que hay un “favorito”.

    Gracias por compartir tus experiencias y perdona por el testamento. ¡Un abrazo!

    • Muchas gracias a ti por compartirme tu historia (ni te disculpes por el testamento, que me siento agradecida de tu confianza). Leo de tu infancia y no dejo de pensar en la mia. Hace poco una conocida me dijo que en familias con varios hijos, cada uno de los hijos tiene una impresion diferente de los padres, y las impresiones pueden ser tan diferentes que crees que todos tienen padres diferentes. Yo creo que esto es totalmente cierto. Nuestros padres y ahora nosotros, educamos conforme a muchas cosas y tambien al momento y las circunstancias en las que nos toco ser padres. Sin embargo, hay cosas de la razon que el corazon no escucha y aunque entiendas, te sigue doliendo. A mi me pasa igual. Hay cosas que me duele y no acabo de enternder porque sucedieron.
      Creo que lo mejor que podemos hacer ante esto, es perdonar a nuestros padres y no repetir lo que hicieron y nos dolio. Nunca seremos los padres perfectos. A nuestros hijos siempre habra algo que les joda de nosotros. Y sabes una cosa, que bueno que hemos analizado y revisado nuestro pasado ahora que tenemos niños pequeños, es la mejor forma de ir sanando dolores. Te mando una abrazo muy grande!!

    • Muchas gracias por tu comentario! Me has sacado una gran sonrisa. Lamento que tu madre ya no este contigo, pero como bien dices, ahora el dia de la madre es un buen momento para agradecer por su vida.
      Me paso como a ti, el primer dia de la madre que vivi como tal, todo mundo me felicito, despues ya no. Saludos!

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