¿Cuánto dura la gordura del post parto?

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Si, estoy gorda. Cronopio ya camina, ya habla, ya todo y yo sigo queriendo pensar que la barriga que cargo es toda post parto, aunque supongo que algún día tendré que buscarme otra excusa, que cualquier día de estos el niño se gradúa de la universidad y yo andaré buscando un vestido donde meter esos kilitos que me dejó el embarazo.

Con esto no quiero decir que antes de quedar embarazada estuviera exquisita, pero me defendia bien de la bascula, incluso en el viaje de bodas use bikini y ropa que me gustaba mucho. En el embarazo no subi ni 10 kg y al parir se supone que perdí alrededor de 7kg.  A pesar de tan buenos números (en los que debí haber confiado un poco mas), me sentí fatal al verme en el espejo: ¿quién era esa gorda que me veía con cara de asombro? Ya no era sólo cuestión de que estuviera gorda, sino que ante mis ojos me veía deforme, no había por donde agarrar un poco de forma, que no fuera la de un balón y,por si fuera poco, la ropa de maternidad que seguí usando, no ayudaba para que me viera nada bien. Vaya, que me sentía un cuadro vivo de Botero.

Yo tenía un hambre voraz provocada no sólo por el desgaste de amantar, sino por la depresión que en ese momento no sabia que tenía. Sostenía en mis brazos  una responsabilidad de 4 kg y trataba de huir del cumplimiento de todas las expectativas sociales de lo que se supone debe ser la maternidad como está mandado; al mismo tiempo, me cuestionaba continuamente si podría llegar a ser una buena madre y, por si fuera esto poco, estaba abrumada por toda la maldita incertidumbre típica de madre primeriza. Vaya, que estaba cagaita de miedo, pero eso tampoco lo sabía, así que me dediqué a comer y a comer. Y como suponía que con la lactancia iba yo a bajar de peso así, sólo por que sí, pues comí aún más.

La angustia se hizo amiga del hambre y de ahí todo fue darle gusto al gusto y comer y comer.  Fue una época en la que el Churri tuvo que viajar mucho, así que yo, a solas con mi apetito, me dediqué a cebarme como un puerco. Comía todas las cosas dulces que encontraba, baguettes enteros con mantequilla y azúcar, caramelos a destajo y, si por alguna razón no podía salir a la calle, !a hornear se ha dicho! Me podía comer media docena de magdalenas en una sola sentada. Si los brócolis tuvieran el poder curativo de los chocolates y los pasteles, se imaginan? El mundo sería perfecto.

 

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A pesar de todo lo que podía comer, me costaba trabajo aceptar que me estaba sobre alimentando y todavía tenía la cara dura para echarle la culpa a la genética. Y me cagaba en la madre de todos mis ancestros, que me heredaron este cuerpito post parto; que iba a ser de mí con esta genética en tiempos de anorexias, que pasaría si un día de estos se acabaran  las tallas extra, pero  que carajos, si vida hay una sola y tallas hay muchas!!

Del enojo pase a la envidia al ver a madres con bebés de pocos meses en brazos, luciendo hueso y ombligo. Que eso no es posible, trataba de auto convencerme, seguro que ese niño  no es suyo, seguro se operó, que no hay cuerpo que reaccione así, por dios. Una de estas madres que lucia bastante bien a los pocos meses de haber parido, me confesó que todas las mañanas de levantaba a las 5:30 am para hacer ejercicio, porque se quedó impresionada al ver su cuerpo después del segundo parto.

Eso me hizo reaccionar. Además, estaba ya cansada de usar la misma ropa estilo “señora gorda que nunca mas se cuidó después de tener hijos” y si quería volver a ser yo misma a la hora de vestir, tenía que bajar de peso (y ya ni les cuento de los daños a la salud ocasionados por el sobre peso).

Asi que aquí estoy, después de tres meses en el gimnasio he perdido unos cuantos kilos y ya casi me siento una gacela. No sólo estoy feliz por haber empezado a recuperar mi cuerpo y ganar salud, sino porque al fin, estoy empezando a pagarle  a mi cuerpo la deuda que contraje con él, por lo bien que respondió durante el embarazo, porque a pesar de mis 40 años, reaccionó de maravilla.

Y a ustedes, qué tal les fue con  los kilos demás y los cuerpecitos post parto?

Que tengan un día a toda madre, Laura

(Aclaración si acaso fuera necesaria: las gordas de las pinturas  ninguna  soy yo, es un aproximado  de como me sentía y son de la autoria del pintor colombiano Fernando Botero)

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6 thoughts on “¿Cuánto dura la gordura del post parto?

  1. Aaaah, mi querida Laura, la eterna lucha por reconciliarse con la que nos mira del otro lado del espejo.
    Me encanta que, yo no soy mamá, y sin embargo, tus posts me hacen reflexionar también acerca de mí.
    Abrazo fuerte
    ¡Nos leemos pronto!

    • Si no encuentras motivos, invéntalos, pero todo a su tiempo, seguro que llegaran. Yo tampoco encontré grandes motivos durante dos años y, la verdad, los encontré cuando me cansé de ver esa misma imagen en el espejo. Gracias por leerme, besos 😜

  2. Pues dura lo que uno quiera que dure, es verdad que los cambios hormonales son muy fuertes y a veces vale la pena ir a un chequeo con endocrino, no sea que por eso no puedas bajar de peso. Un abrazo y ánimo!

    • Esta mañana fui a hacerme análisis para ver si algo anda fallando. Es cierto, como tu dices, que dura lo que tiene que durar pero no sé porque nos empeñamos en estar guapísimas después de un proceso tan duro y desgastante como el embarazo y lo que viene después con la maternidad, que no es poca cosa. saludos hasta Hungría! Gracias por comentar 😀

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